Eibar 1 - Real Oviedo 1: La crónica del arquero que soñó con ser Maradona El fútbol es el único lugar donde un tipo que pasa 90 minutos atajando goles puede terminar siendo héroe por hacer uno. Ander Magunagoitia, arquero del Eibar, escribió esta tarde su nombre en esa lista de locos lindos del deporte que incluye a Rogerio Ceni, Chilavert y René Higuita. Lo hizo con un cabezazo en el 94' que dejó al Real Oviedo masticando bronca y al periodismo deportivo buscando sinónimos para "increíble". Primer tiempo: El Oviedo que no pudo ser El partido empezó como terminó: con el Eibar apretando y el Oviedo esperando. Beñat San José, técnico armero, había metido en la cabeza de sus jugadores que Ipurua no es un estadio, es una trituradora de ambiciones. Los primeros 45 minutos fueron un monólogo con el Oviedo haciendo de figurante. En el minuto 18 David Costas cabeceó al palo, el VAR lo anuló, y ahí empezó el karma oviedista. En el 42, Corpas rozó el poste, y en el 44, Fran Sol pr...
Entradas
Mostrando entradas de abril 5, 2025
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
¿Por qué nos asusta la espontaneidad? @pepe_rojas99 ´Cyrano de la realidad´ ___________________________ sábado, 5 de abril de 2025 CRÓNICA DE UNA ESPONTANEIDAD ANUNCIADA Aquellos días en que las palabras se mecían libres en hamacas de brisa, cuando un "te quiero" sabía a café recién hecho y no a mensaje revisado 17 veces. Ahora vivo tras cristales de perfección, donde cada vocal lleva su corrector ortográfico y los corazones laten en modo avión por miedo a conexiones imprevistas. Las redes sociales son espejos distorsionados que devuelven sonrisas de 12 megapíxeles pero se tragan los gestos torpes que hacían única el alma humana. En algún lugar, un poeta escribe la misma palabra una y otra vez hasta que pierde su sabor original como chicle masticado demasiado. Los besos ahora tienen horario programado, los abrazos vienen con advertencia de contenido y las lágrimas - esas mensajeras del alma - deben solicitar permiso para rodar. Epílogo para los Insumisos del Alma (¿acaso yo?...