LAS DOS ESPAÑAS: GUERRA Y REVOLUCIÓN (3 al 11 de agosto de 1936)

LAS DOS ESPAÑAS: GUERRA Y REVOLUCIÓN (3 al 11 de agosto de 1936)

A comienzos de agosto de 1936,

se hizo evidente que lo que había comenzado como un pronunciamiento militar tendría una duración mucho más prolongada de lo esperado. Aunque aún no se tenía conciencia, ni en uno ni en otro bando, de que se estaba gestando una guerra civil, se presentía que el conflicto entre las dos Españas no se resolvería en cuestión de días.


En este contexto, ambas facciones llevaron a cabo cambios profundos en la zona geográfica bajo su control, aunque este proceso apenas se percibía en la prensa. Estamos hablando de una auténtica revolución en el sentido más estricto del término: un cambio violento y drástico en las formas de comportamiento político y social respecto a la etapa precedente.


Optimismo compartido y divergente entre las dos Españas

En el ABC, el periódico emblemático de ambos bandos, las noticias que han ocupado estos días han sido impregnadas de un común optimismo militar. Tanto para unos como para otros, la certeza de inminentes y decisivas victorias es palpable, y el enemigo parece estar al borde de la derrota.

Sin embargo, es interesante observar cómo el ABC de Madrid, mostrando una visión aún más esperanzadora, imaginaba a los generales adversarios como figuras constantemente huyendo. Este rasgo distintivo en su enfoque periodístico resalta el ferviente optimismo que se vivía en la capital durante estos momentos de intensos acontecimientos bélicos.

La inminencia de acontecimientos cruciales, los ecos de victoria y la intensidad del conflicto en ambos territorios quedan reflejados en las páginas de estos periódicos que, a su manera, desvelan los contrastes y similitudes de una nación dividida en lucha.

La realidad detrás de las noticias

En medio de titulares que no ocultan su componente propagandístico, subyace un hecho crucial: a comienzos de agosto de 1936, ambas Españas se preparaban mentalmente para una guerra civil. El ABC, en numerosas ocasiones, dio testimonio de esta tensión palpable en el país.


En el caso del ABC de Madrid, se enfatizaba repetidamente que la República se estaba afianzando a través de métodos bélicos, a pesar de que, en teoría, debería haber sido un espacio de concordia política para todos los españoles. Lo sorprendente es que las denuncias contra los supuestos cabecillas del movimiento militar provenían principalmente de la derecha moderada, algunos de los cuales, como Gil Robles, se encontraban prácticamente marginados en la zona nacionalista.

En la zona nacionalista, el clima de guerra civil se intensificaba a medida que Queipo de Llano, en sus míticas intervenciones radiofónicas, narraba la recuperación de los pueblos de la campiña andaluza. Sin embargo, este proceso estuvo marcado por atrocidades inimaginables cometidas por ambos bandos.

Detrás de los titulares y discursos propagandísticos, la guerra civil dejaba al descubierto una profunda división que estaba transformando la nación española en su núcleo, con terribles consecuencias para todos los involucrados.


La represión marca el inicio del conflicto


Fue en este período cuando se hizo patente que el clima de guerra civil se materializaba a través de la represión, cuyo eco llegaba reflejado en las páginas de la prensa. Durante los primeros momentos del conflicto bélico, los medios informaban frecuentemente sobre juicios sumarísimos, ejecuciones y toda clase de violencia física dirigida hacia el enemigo.

En el bando republicano, la tarea represiva fue llevada a cabo por milicias, aunque de manera desorganizada, que mostraban mayor interés en descubrir a los derechistas o burgueses en la retaguardia que en combatir al enemigo en el frente. Esto resultó en una serie de ejecuciones que, si bien probablemente fueron más numerosas, permitieron al gobierno republicano eludir cierta responsabilidad, ya que las milicias actuaban por cuenta propia.

En cambio, en el bando nacionalista, las autoridades militares tomaron la tarea represiva de forma representativa, lo que posibilitó un mayor control y, presumiblemente, menos ejecuciones. No obstante, desde una perspectiva histórica, esto implicó una mayor carga de responsabilidad para las autoridades, ya que ejercían un papel directo en la represión.

La represión en sus diversas formas se convirtió en un aspecto inquietante de los primeros compases de la guerra civil, dejando una marca indeleble en la historia de España.


Un oscuro capítulo histórico


Según el último estudioso del tema, Ramón Salas, durante el transcurso de la guerra civil se estima que fueron ejecutadas en retaguardia algo más de cien mil personas, de las cuales unas sesenta mil perdieron la vida en las provincias controladas por el bando gubernamental. La violencia alcanzó su punto álgido en momentos de mayor inminencia del peligro o en localidades donde el enemigo parecía acercarse a la victoria en poco tiempo.

Esta represión masiva tomó diferentes formas en cada bando. Por un lado, los gubernamentales llevaron a cabo ejecuciones principalmente en las grandes ciudades, donde el temor a la llamada "quinta columna" era más palpable. Por otro lado, los sublevados realizaron sus acciones represivas en regiones como Andalucía o Extremadura, donde el Frente Popular había ganado terreno en 1936.

El impacto fue devastador, con un cálculo de aproximadamente 552 ejecuciones por cada 100.000 habitantes. Aunque es cierto que una minoría protagonizó la represión en ambos bandos, esto no disminuye la barbarie y la crueldad que se desató durante esos años.


Un ejemplo claro de la magnitud del horror fue la casi total exterminación de diputados izquierdistas en territorio nacionalista. En el bando republicano, el componente anticlerical jugó un papel decisivo, manifestándose en la ejecución de 6.832 miembros del clero, una cifra que en algunos casos representó casi el 90% de los existentes en los obispados.

La represión en la Guerra Civil Española dejó una sombra lúgubre y trágica en la historia del país, recordándonos la necesidad de no olvidar los terribles acontecimientos que marcaron a toda una generación.


El Crucial Cruce del Estrecho de Gibraltar durante la Guerra Civil Española



Una de las noticias militares más significativas de aquellos días fue el trascendental cruce del Estrecho de Gibraltar realizado por el Ejército de África. Curiosamente, este acontecimiento apenas recibió menciones en la prensa de la época. La operación, en realidad, se llevó a cabo principalmente por vía aérea, y la Aviación italiana desempeñó un papel destacado en ella, aunque también algunas tropas de Franco atravesaron el estrecho por mar.

En el aspecto aéreo, la República tenía una indudable superioridad sobre sus adversarios, especialmente en términos de calidad. Sin embargo, la clave para entender por qué no lograron una rápida victoria como la que esperaban radica en la excesiva diversificación de esfuerzos en estos primeros momentos bélicos.


La trascendencia estratégica de esta operación quedó subestimada en la cobertura mediática de la época, lo que evidencia que la verdadera relevancia de los acontecimientos muchas veces se oculta entre los titulares más rimbombantes. El cruce del Estrecho de Gibraltar representó un punto de inflexión clave en la Guerra Civil Española, que marcaría el desarrollo del conflicto en los meses venideros.


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