Dormir o no dormir, esa es la verdadera encrucijada



Dormir o no dormir, esa es la verdadera encrucijada


Pepe Rojas Molina

´Jubilado, analista de la realidad´

25/08/2024



¡Ah, el sueño!. Ese supuesto paraíso reparador al que todos aspiramos llegar cada noche, pero que, según nos han vendido, se vuelve más esquivo con cada cumpleaños. Si uno se creyera todos los artículos de bienestar que pululan por ahí, llegaría a la conclusión de que dormir es el nuevo elixir de la juventud, el secreto para evitar las arrugas, mantener la cintura de avispa y hasta conseguir la paz mundial. Pero, permitidme ser claro: gran parte de lo que se dice sobre el sueño es puro humo, una mezcla entre ciencia malinterpretada, marketing y una pizca de ansiedad colectiva.

El sueño: 
¿un negocio redondo?

Primero, pongamos las cartas sobre la mesa. Nos bombardean con la idea de que debemos dormir ocho horas, ni más ni menos. Que si te despiertas por la noche ya estás condenado a ser un zombi emocional al día siguiente. Que, si no consigues llegar al codiciado sueño REM, tu cerebro se convertirá en puré antes de los cincuenta. Y así, como buenos consumidores, salimos corriendo a comprar colchones de mil euros, píldoras mágicas que nos prometen “el descanso que merecemos” y apps de meditación que intentan convencernos de que nuestro insomnio se resolverá si simplemente respiramos como un monje tibetano. ¿Realmente es necesario todo esto? Lo dudo.

El Insomnio:
 ¿Enfermedad o Adaptación?

Hablemos claro: el insomnio es tan antiguo como la humanidad misma. Nuestros antepasados no dormían ocho horas seguidas; dormían por fases, vigilando el fuego, escuchando los peligros de la noche y, cuando podían, volvían a dormitar. Hoy, sin embargo, si no duermes como un bebé durante toda la noche, te etiquetan como insomne y te recetan pastillas que, en el mejor de los casos, te convierten en un zombi funcional. No es que el insomnio no sea un problema, pero el tratamiento que nos venden no siempre es la solución. ¿Cuántos de nosotros hemos terminado más preocupados por las horas de sueño que no conseguimos que por el trabajo pendiente?

La ciencia del sueño: 
¿realmente es tan simple?

La ciencia moderna nos dice que el sueño es crucial para nuestra salud física y mental. Claro, pero ¿no es acaso lo mismo que nos dicen sobre el ejercicio, la alimentación, la hidratación y la meditación? Al parecer, estamos ante una nueva era del “todo es vital”. Pero, si todo es tan crucial, ¿cómo hemos sobrevivido durante milenios sin aplicaciones para rastrear nuestras horas de sueño? La verdad es que nuestros cuerpos son más resilientes de lo que creemos. Sí, dormir mal afecta, pero no nos convertimos en autómatas desechables por una mala noche.

La filosofía del sueño: 
Reflexiones desde la trinchera

La filosofía ha tenido su propia obsesión con el sueño. Desde Platón hasta Freud, los grandes pensadores han usado el sueño para explicar desde lo divino hasta lo puramente freudiano. ¿Pero qué pasaría si les dijéramos a esos grandes cerebros que sus reflexiones ahora son vendidas como charlatanería de moda? Las ideas de que los sueños son portales hacia otros mundos, o que son mensajes cifrados del inconsciente, se han convertido en el pan de cada día en blogs de autoayuda, donde un mal sueño se interpreta como un signo de problemas profundos que, sorpresa, se resolverán con un retiro espiritual de tres mil euros en Bali.

Los somníferos: 
Una gran mentira 
envuelta en celofán

Y luego están los somníferos, esas pequeñas píldoras que prometen llevarnos directo a la tierra del sueño y el descanso. Lo que no nos dicen es que el precio de esa travesía puede ser alto. Dependencia, tolerancia, somnolencia diurna... No es casualidad que el uso prolongado de somníferos esté ligado a un sinfín de problemas, desde caídas hasta problemas cognitivos. Pero claro, es más fácil tomarse una pastilla que lidiar con los verdaderos problemas que nos quitan el sueño, como el estrés, la ansiedad o ese trabajo que odiamos.

Realidades 
y mitos 
del sueño perfecto

La realidad es que no existe un sueño perfecto, y cuanto antes lo aceptemos, mejor dormiremos. Nos han hecho creer que si no seguimos al pie de la letra cada consejo sobre el sueño, estamos condenados a vivir a medias. Pero el sueño no es un campo de batalla; es una necesidad fisiológica que nuestro cuerpo maneja mejor de lo que pensamos. Quizás, en lugar de obsesionarnos con dormir “correctamente”, deberíamos relajarnos un poco, escuchar a nuestro cuerpo y recordar que dormir es tan natural como despertar.

 No te dejes 
engañar

El sueño es vital, claro, pero no es el fin del mundo si no consigues ocho horas perfectas cada noche. La industria del bienestar ha convertido el descanso en una carrera de obstáculos, cuando en realidad debería ser algo simple y natural. Así que, la próxima vez que te despiertes a las 3 a.m. y no puedas volver a dormir, no te preocupes demasiado. Tal vez, solo tal vez, tu cuerpo sabe lo que está haciendo mejor que cualquier gurú del sueño.

En definitiva, el sueño perfecto es otro mito más en la larga lista de expectativas inalcanzables que nos han vendido. Y como ocurre con todos los mitos, lo mejor que podemos hacer es dejar de creer en ellos.

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