Los orígenes de Cristóbal Colón: un misterio sin resolver

Pepe Rojas molina

´Liberado, analista de la realidad´

15 de octubre de 2024
Cristóbal Colón, el navegante cuyo nombre está en la boca de todos desde hace siglos, sigue siendo un enigma más denso que las selvas que descubrió. Para algunos, es un genovés con ambición desmedida; para otros, es un judío converso que navegó no solo para abrir nuevas rutas, sino para dejar atrás su pasado. El ADN de Colón, ese mapa genético que debería conducirnos a su origen, parece que complica más que desvela. Hoy, con los análisis recientes del equipo de José Antonio Lorente, el debate sobre quién fue realmente Cristóbal Colón ha vuelto a tomar fuerza.
Colón: el hijo "genovés" que nunca escribió en italiano
Nos dicen los libros de texto que Colón nació en Génova, una ciudad portuaria con olor a sal y telares. Ahí, el apellido Colombo era tan común como las gaviotas en la costa. Sin embargo, a medida que nos sumergimos en los documentos y en los restos de su vida, una extraña sombra cubre esa versión oficial. Cristóbal Colón nunca escribió en genovés, nunca se dirigió en su lengua madre, y todas sus cartas, incluso a Italia, fueron redactadas en castellano. ¿Por qué un hombre de Génova, que vivió en Portugal y se formó en rutas mediterráneas, escribió como un español nativo? Un misterio que sigue sin resolverse, pero que apunta a una verdad más oscura: 
¿y si Colón no era quien decía ser?
Los análisis genéticos dirigidos por Lorente desmienten la coincidencia con los Colombo genoveses actuales, lo que deja una pregunta en el aire. 
¿Era Colón uno de esos niños abandonados que recibían el apellido "Colombo" como los Expósitos en España? ¿O el apellido fue una conveniente máscara para ocultar algo más?
El ADN sefardí: una herencia que no pudo esconderse
Y aquí entramos en terreno fértil para los conspiradores y las hipótesis más audaces. Los análisis de ADN muestran algo más intrigante: rasgos compatibles con la ascendencia judía sefardí en el perfil genético de Colón. Los judíos sefardíes, perseguidos por la Inquisición, expulsados de España en 1492, el mismo año que Colón partía en su famoso viaje, parecen estar más cerca del almirante que sus supuestos ancestros genoveses.
                              La España de 1492 en el momento de la expulsión de los judíos
"...que hubiese Colón en Mallorca, Cataluña, Aragón de ascendencia judía no da pié para mezclar a Cristóbal Colón con los hebreos o conversos de la época. Colón pudo aprender el castellano en sus continuos contactos mercantiles con la Península Ibérica antes de 1485. Después lo perfeccionó, quedándose siempre la impronta del portugués que se trasluce en su prosa, y del catalán aprendido o escuchado en sus navegaciones mediterráneas. En cuanto a su codicia, era la propia de todo genovés; le interesaba el oro como instrumento de poder y de gloria. Su origen converso le interesaba tenerlo oculto pues buscaba apoyo real para su proyecto. Su esotérica firma es, en efecto, un enigma..." ABC Sevilla 03-09-1992, página 104

Colón era muy cercano a personajes como Luis de Santángel, un judío converso que facilitó los fondos para su viaje. ¿Casualidad o conveniencia? Y luego está su firma críptica, una combinación de letras que nadie ha descifrado por completo pero que parece, para algunos, una señal de identidad oculta, un símbolo de su linaje sefardí, de su origen converso.
¿Un genovés, un sefardí o una mezcla de ambos mundos?
Las pruebas de ADN descartan la posibilidad de que Diego Colón, el supuesto hermano del almirante, fuera en realidad su hermano. Más bien, parece ser un pariente lejano, de quinto o sexto grado. Esta revelación dinamita una parte clave de la narrativa tradicional. Si Diego no era su hermano, ¿qué más hemos estado dando por sentado en la biografía del almirante?

La hipótesis más fascinante es la del Colón sefardí que navegaba hacia nuevas tierras no solo en busca de gloria, sino quizás en busca de un refugio, un lugar donde los judíos perseguidos pudieran encontrar paz. La idea de que Colón tuviera un motivo personal, una herida profunda que le empujara hacia las aguas desconocidas, le añade una capa de humanidad a la figura histórica. Francesc Albardaner, expresidente del Centro de Estudios Colombinos, lo pone claro: 
“Colón era un judío sefardí que se hizo pasar por cristiano para eludir a la Inquisición”.
La verdad bajo la sombra del mar
El enigma sigue flotando sobre las aguas. Aunque la tecnología genética ha avanzado mucho, aún no podemos decir con certeza de dónde venía Cristóbal Colón. Los resultados muestran rastros que apuntan al Mediterráneo occidental, pero aún no logran ubicarlo en una ciudad concreta. Génova sigue en pie como posibilidad, pero con más dudas que nunca. Mallorca, Galicia, Portugal, incluso el norte de África son escenarios plausibles, pero sin evidencias contundentes. Lo que queda claro es que Colón ocultó algo, y que esa sombra sobre su pasado pudo haber sido lo que lo llevó a cruzar el Atlántico.

¿Entonces, quién era Cristóbal Colón?
Podemos hablar de un genovés que nunca escribió en italiano, de un sefardí que temía la pira inquisitorial o de un explorador que supo navegar las aguas más turbias: las de su propia identidad. La historia de Colón está entretejida con secretos, y quizás sea eso lo que lo hace tan fascinante. ¿Quién era Colón? Tal vez nunca lo sepamos del todo, pero, como en toda buena leyenda, lo que importa es la búsqueda, no la respuesta.

Lo único que podemos afirmar con certeza es que Colón fue un hombre que cruzó no solo mares, sino las fronteras de su propia historia, una historia que hoy, más que nunca, sigue buscando su verdadero puerto.


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