“La historia interminable del AD Alcorcón: atrapados en el tiempo, como en el Día de la Marmota”

Pepe Rojas molina

´Cyrano de la realidad´

lunes, 23 de diciembre de 2024

Si hay un equipo en el mundo que parece vivir el mismo día una semana tras otra, ese es el AD Alcorcón. Podríamos bautizar su historia reciente como la versión futbolística de "Atrapado en el tiempo", la película en la que el protagonista, un periodista de televisión, queda atrapado en un ciclo sin fin, reviviendo el mismo día una y otra vez. En este caso, el equipo alfarero parece condenado a repetir un guión igual de desesperante: empezar los partidos con fuerza, dominando o no, emocionando a la afición... para luego perder en el último suspiro de manera agónica, frustrante y casi predecible. 
Como si cada jornada fuese un Día de la Marmota. La última marmotada  fue  este domingo pasado frente al UD. Ibiza por 1-2.
Imaginen a los jugadores del Alcorcón como el periodista Phil Connors, atrapados en ese ciclo infinito. El equipo comienza el encuentro con energía, como el primer día en Santo domingo. La esperanza renace, los jugadores se mueven con ritmo, la hinchada sueña con una victoria que, por momentos, parece asegurada. Llegan los goles a favor, el dominio del juego, el toque de balón que parece digno de una categoría superior... Pero entonces, como si de una tormenta invisible se tratara, el reloj marca el minuto 85 y todo empieza a derrumbarse.

Los alfareros, como Phil Connors al despertar cada mañana, saben lo que viene. Las piernas pesan, la defensa se vuelve frágil, vienen los goles tontos de los rivales, que pareciendo vencidos, encuentran un resquicio para resurgir. El pitido final llega con el marcador en contra, la incredulidad invade la grada y el equipo vuelve a vestuarios con la amarga sensación de haberlo vivido todo antes.
Así, jornada tras jornada, como en el Día de la Marmota. 
El Alcorcón sigue atrapado en ese bucle de derrotas en el último minuto, sin importar cuántas veces intente cambiar su destino. Ya lo han vivido, ya lo hemos visto toda la afición muchas veces: comienza bien, parece que será el día del cambio, pero al final siempre ocurre lo mismo. Es como si la historia del Alcorcón se hubiese quedado congelada en un tiempo eterno de frustración.

Y aquí entra la verdadera paradoja, tal como ocurre en la película: el equipo cambia estrategias, jugadores… pero el final sigue siendo el mismo. Al igual que Phil Connors al principio de la historia, el Alcorcón parece incapaz de romper ese ciclo infernal. 
La afición sufrimos con ellos, como si también estuviéramos atrapados en ese día interminable, en esa temporada infinita donde las derrotas agónicas se han convertido en el pan de cada jornada.
La desesperación en la grada, las manos en la cabeza, los suspiros colectivos... Son escenas repetidas que forman parte del folclore alfarero en los últimos tiempos. Y es que, igual que Phil tuvo que aprender duras lecciones para cambiar su destino y dejar atrás el Día de la Marmota, el Alcorcón también parece estar destinado a una especie de transformación profunda. Pero, de momento, no hay señales de que ese cambio esté cerca.

Al final, lo único que queda es esa incógnita, esa esperanza que a pesar de todo se resiste a morir. ¿Cuándo romperá el Alcorcón su maldición? ¿Cuándo despertará de este ciclo de derrotas agonizantes? Quizás, como en la película, todo dependa de un cambio de enfoque, de una revolución silenciosa en su manera de afrontar los partidos. Mientras tanto, la afición seguimos atrapados, como Phil Connors, despertando cada fin de semana para revivir la misma historia interminable.
¡Pablo Álvarez, cambia de película, por tu madre!


Comentarios

Entradas populares de este blog

PRIEGO DE CÓRDOBA, UN RECORRIDO POR SU HISTORIA Y SU ALMA