La jueza acuerda nuevas diligencias antes de decidir si abre juicio al sospechoso de matar a una joven en Traspinedo y le exige una fianza de más de 200.000 euros

Le investiga por los delitos de asesinato u homicidio dolosos, lesiones agravadas, omisión del deber de socorro, contra la integridad moral, maltrato al cadáver, secuestro, detención ilegal y contra la seguridad del tráfico

Pepe rojas Molina

¨Cyrano de la realidad´

lunes, 13 de enero de 2025

La jueza, con la toga cargada de paciencia y un Código Penal en mano, ha decidido alargar un poco más el suspense antes de que la trama llegue al esperado juicio. Como si de una novela negra se tratara, faltan aún unas cuantas diligencias que, según la magistrada, son "pertinentes y útiles" para decidir si al fin se abre la gran obra judicial contra el sospechoso de haber acabado con la vida de una joven en Traspinedo. De momento, eso sí, ya le ha pedido una fianza de más de 200.000 euros, como si fuera la tarifa de entrada a este espectáculo de desdichas y horrores legales.

El individuo en cuestión, por si su lista de cargos no fuera lo suficientemente contundente, no está siendo investigado solo por un asesinato o un homicidio doloso —no, eso sería demasiado sencillo—, sino también por una serie de delitos que suenan como un catálogo de las peores pesadillas de la moral: lesiones agravadas, omisión de socorro, maltrato al cadáver, secuestro, detención ilegal... y hasta un cargo contra la seguridad del tráfico, por si faltaba algún ingrediente en este siniestro cóctel.

La historia que recoge el auto judicial es digna de un guión retorcido. Resulta que la noche fatídica comenzó en un bar del pueblo, como muchas historias que no acaban bien. La víctima y el investigado, tras un paseo etílico por la zona, se dirigieron a una casa familiar, donde la trama tomó un giro oscuro. Y es que, al parecer, tras estar juntos en el interior de la vivienda, la joven salió caminando, pero su destino la alcanzó en forma de un Volkswagen VW T-ROC conducido por el sospechoso, que la atropelló sin llegar a matarla, porque, claro, el drama no podía acabar ahí.

Lo que sigue parece sacado de una película de terror: el investigado, con toda la frialdad del caso, decidió dejar que las horas pasaran, como si la gravedad de la situación pudiera evaporarse en el aire. Esperó hasta que la muerte se confirmara, como si esperase la resolución de una incógnita inevitable, y luego se deshizo del cuerpo con la misma naturalidad con la que se tira un objeto roto a la basura. Nada de socorrer, nada de pedir ayuda. Eso sería demasiado humano.

En medio de esta maraña de horror, la jueza no ha dudado en añadir más ingredientes a la historia, llamando a declarar a varios agentes de la Guardia Civil y solicitando las grabaciones de drones que peinaron la zona en busca del cadáver, como si se tratara de piezas de un puzzle macabro. No obstante, algunas pruebas han sido rechazadas por "falta de conexión lógica relevantes", una expresión legal que parece suavizar el hecho de que la película judicial aún no está completa.

Pero no teman, que la función continúa y el telón no caerá hasta que todas las cartas estén sobre la mesa, o al menos hasta que los 205.000 euros de fianza estén bien seguros en caja. Así, la justicia sigue su curso, lenta pero implacable, mientras el pueblo observa, expectante, como quien espera el desenlace de un drama que podría haber sido solo ficción, pero por desgracia no lo es.


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