La última maniobra estratégica de Pedro Sánchez: el control de Telefónica y los medios

PEDRO SÁNCHEZ ASALTA TELEFÓNICA

@pepe_rojas99

´Cyrano de la realidad´

lunes, 20 de enero de 2025

Lo que ha ocurrido en Telefónica estos días no puede llamarse de otra manera más que un asalto al poder mediático, un asalto llevado a cabo por el gobierno de Pedro Sánchez con una falta de transparencia y un descaro preocupante. En una democracia como la nuestra, que apenas tiene 46 años, este tipo de movimientos debería levantar todas las alarmas. Pero no, lo que tenemos delante es un intervencionismo brutal del Estado en las grandes empresas del país, sin rendir cuentas a nadie. Si el Ejecutivo decide jugar en Bolsa con el dinero de todos los españoles, lo menos que se puede exigir es que haya control parlamentario sobre esas decisiones. Pero aquí no lo hay. Y, mientras tanto, Moncloa sigue moviendo los hilos sin frenos ni contrapesos.

Colocar a Marc Murtra al frente de Telefónica, una de las compañías más importantes de España, es una maniobra que no solo pone en riesgo la estabilidad de la empresa, sino que tiene un enorme coste reputacional. Recordemos lo que ocurrió en Indra, cuando los consejeros independientes fueron apartados sin miramientos, laminados de un plumazo, para asegurar que el gobierno pudiera controlar el Consejo de Administración. ¿Y ahora qué? ¿Cuántas más empresas van a caer en las redes del intervencionismo estatal? Lo que Pedro Sánchez está haciendo es devolver al Estado un control descarado sobre sectores estratégicos, sin límites y sin disimulo. Y lo hace con el dinero de todos, sin pedir permiso ni dar explicaciones a nadie. Ni al Parlamento, ni a los ciudadanos, ni siquiera a las propias empresas.

El caso de José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica, es uno de los más sonados. El pasado viernes, mientras los españoles veían cómo sus vidas seguían complicándose, Manuel de la Rocha, enviado por Moncloa, acompañado de Ángel Simón, consejero delegado de CriteriaCaixa, le comunicaron su intención de apartar a Pallete de la presidencia. ¿Así de fácil? ¿Qué ha pasado por la cabeza de Pallete desde entonces? Quizás ha recordado cómo, desde el primer momento, siempre fue el blanco de críticas y presiones. Nunca fue el favorito, ni de la prensa ni de los círculos políticos, pero César Alierta, su predecesor, decidió apostar por él. Pallete decidió romper con ciertos proyectos, despidiendo incluso a expolíticos como Eduardo Zaplana, colocados en la compañía como tantos otros por favores políticos.

Alierta, por cierto, no se tomó bien esos movimientos y desde la Fundación Telefónica comenzó una campaña hostil para erosionar la presidencia de Pallete. Hasta el último día, las luchas internas continuaron, con maniobras más dignas de una novela de espías que de una gran compañía. Y todo esto, mientras el gobierno observaba y aguardaba su momento para actuar.

La sombra del grupo Prisa también planea sobre este asunto. Desde hace años, el objetivo de ciertos sectores del PSOE, con José Luis Rodríguez Zapatero a la cabeza, ha sido crear un gran grupo multimedia afín a sus intereses, y Telefónica era la pieza clave para conseguirlo. ¿Por qué? Porque, aunque Pallete siempre quiso distanciarse de Prisa, vendiendo la mayoría de las acciones de la operadora en 2022, el Gobierno de Pedro Sánchez no ha dejado de ver en Telefónica un instrumento para consolidar su control mediático. El último sueño húmedo de Moncloa es convertir a Prisa en un gran conglomerado de medios, y para ello no dudarán en usar a Telefónica como herramienta, aunque eso signifique arrastrar a una de nuestras empresas más emblemáticas por los intereses políticos de turno.

El caso de Amber Capital y Joseph Oughourlian no es más que otro capítulo en esta trama de intervencionismo gubernamental. Recordemos cómo Amber Capital, que controla casi el 30% de Prisa, fue fundamental para que el gobierno de Sánchez pudiera tomar el control de Indra. Ahora, con Prisa y Telefónica en la ecuación, el Ejecutivo está más cerca de crear ese gran grupo mediático progubernamental, que no responde a los intereses de los españoles, sino a los de unos pocos en Moncloa.

Lo más grave de todo esto no es solo que se esté desmantelando la independencia empresarial en sectores estratégicos, sino que lo están haciendo con el dinero de todos nosotros. No contentos con colocar a su gente en los puestos clave, están utilizando cientos de millones de euros de los contribuyentes para engrasar este plan. Se han asegurado la hegemonía mediática, con RTVE, EFE, y ahora, muy probablemente, con Prisa y Telefónica de su lado. Es un plan perfectamente diseñado, sin dejar cabos sueltos: primero tomaron la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), después controlaron los grandes grupos anunciantes en medios y secaron de publicidad a la prensa crítica. Y, para rematar, en los próximos meses repartirán 124,5 millones de euros en ayudas a la digitalización entre los medios que ellos consideren más adecuados. Una especie de Plan Marshall selectivo, dirigido por y para Moncloa.

Pedro Sánchez ha ganado la batalla. Ha tenido que invertir cantidades indecentes de dinero público, pero a él poco le importa, porque ha logrado su objetivo: el control absoluto del panorama mediático y empresarial en España. Con la derecha mirando, inmóvil, desde la ventana, mientras Moncloa avanza imparable.

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