Injusticia en El Maulí: Alcorcón dominó, pero el Antequera se llevó la victoria
Injusticia en El Maulí: Alcorcón dominó, pero el Antequera se llevó la victoria
@pepe_rojas99
´Cyrano deportivo´
sábado, 15 de marzo de 2025
Hoy, en Antequera, el fútbol fue lo de menos. No, no me malinterpretéis, se jugó un partido, pero lo que quedó claro es que lo que pasó en El Maulí fue una metáfora de lo que es el deporte en su estado más crudo: un espejo que refleja la ironía de la vida. El Alcorcón llegó con toda la intención de ganar, con esa actitud de "no hay mañana", pero se fue con las manos vacías. Sí, fue superior. Y sí, perdió. Porque el fútbol, como la vida, no siempre premia al que lo merece.El partido arrancó con una sensación extraña, como de esos días en los que sientes que algo va a salir mal aunque todo parece ir bien. El Alcorcón dominó el primer tiempo, movió el balón de acá para allá, pero le faltaba lo más importante: el gol. Como ese señor que da mil vueltas pero nunca se decide a encarar de frente, el equipo madrileño rondó y rondó la portería, pero nunca supo cómo liquidar la historia. La más clara la tuvo Jordi Bola, que mandó un cabezazo al travesaño. Y ahí lo vi claro: el partido iba a ser una tragedia griega para los alfareros.
El Antequera, por su parte, estaba más perdido que un turco en la neblina. Salieron con un planteo que ni ellos entendían, cinco atrás, un mediocampo desordenado y una delantera que no encontraba la manera de generar peligro. Y, sin embargo, aguantaron. Porque a veces, aguantar es lo único que te queda. De hecho, lo hicieron tan bien que, al final del primer tiempo, estábamos igual que al principio: 0 a 0, pero con la sensación de que el Alcorcón había hecho todo y el Antequera nada.
Y entonces, en el segundo tiempo, pasó lo inevitable. A los 52 minutos, una defensa del Alcorcón que hasta ese momento había estado bastante firme, comete un error que a esta altura ya parece un cliché del fútbol. ¡Un mal despeje! Sí, el típico mal despeje que termina en los pies del rival y, como en un cuento repetido, Samuele Longo saca un remate potente que termina en la red. ¿Merecido? Claro que no. Pero así es la vida, y así es el fútbol.
Después de eso, el Alcorcón intentó reaccionar. Hizo cambios, movió el banquillo, metió a Rayco Rodríguez, David Ramos y Lhery, en un intento desesperado de dar vuelta la situación. Pero el gol no llegó. No llegó porque la claridad en el ataque no apareció y, cuando tuvieron una oportunidad, como la de Samu a los 70 minutos, el destino se encargó de que el rebote cayera en sus pies solo para que su disparo terminara por encima del travesaño. Trágico.
El Antequera, mientras tanto, dejaba que el tiempo transcurriera, defendía y aguantaba. Habían encontrado su premio, aunque no lo hubiesen buscado, y no lo iban a dejar escapar. El equipo antequerano, que había arrancado el partido sin saber muy bien qué hacer, supo cerrar la tienda. Porque en el fútbol, y en la vida, a veces no se trata de cómo empezás, sino de cómo terminás.
El pitido final llegó como un alivio para el Antequera, que festejó esos tres puntos como si hubieran ganado una final. Y en cierto modo, lo habían hecho. Después de seis partidos sin ganar, se llevaron una victoria que les sirve para trepar al segundo puesto, soñando con el ascenso. Mientras tanto, el Alcorcón se va con una derrota que lo deja en el puesto 14, preguntándose cómo pudo haber sido que, jugando mejor, se marcharon sin nada.
Porque así es el fútbol. Y, en el fondo, así es la vida.
https://www.youtube.com/watch?v=PCQME_9cqFU&feature=onebox
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