El apagón que nunca pensamos vivir

Informe sobre la posible causa del apagón eléctrico

@pepe_rojas99

´Cyrano de la realidad´


martes, 29 de abril de 2025

Ayer, España vivió un apagón eléctrico de proporciones históricas, un evento sin precedentes que dejó sin red eléctrica a toda la Península Ibérica. La magnitud de este suceso es tal que difícilmente se olvidará, y exige una reflexión profunda para implementar las medidas necesarias que eviten su repetición. Pero vamos a analizar qué causas condujeron a esta situación.

En los dos últimos meses, España ha vivido una situación atmosférica anómala, marcada por el desplazamiento hacia latitudes inusualmente bajas de la corriente en chorro en altura, que se situó sobre el Estrecho de Gibraltar y el sur de Andalucía, afectando de manera persistente a toda la península ibérica. Esta alteración en la dinámica atmosférica ha provocado un escenario de inestabilidad continuada, con lluvias intensas que sobresaturaron los embalses, desbordamientos de cauces fluviales y arroyos, nevadas copiosas en las principales cordilleras, y rachas de viento especialmente intensas en varias regiones. Una combinación de fenómenos poco habituales, que ha dejado huella tanto en el territorio como en los sistemas de infraestructuras del país.

Este contexto meteorológico extraordinario ha tenido, de manera indirecta pero determinante, una influencia en la estabilidad del sistema eléctrico nacional. Las lluvias intensas obligaron a turbinar de forma continua en las centrales hidroeléctricas para gestionar el excedente de agua, generando una producción hidráulica muy elevada. A la vez, los fuertes vientos incrementaron de manera notable la producción eólica, mientras que las temperaturas suaves en amplias zonas del país redujeron la demanda eléctrica en ciertos momentos críticos. La conjunción de estos factores derivó en una sobregeneración de origen renovable que, puntualmente, llegó a superar el 100% de la demanda del sistema peninsular.

La red eléctrica, en equilibrio constante entre generación y consumo, no siempre es capaz de absorber de manera inmediata estos desequilibrios. Cuando la generación supera de forma brusca a la demanda, la frecuencia de la red tiende a aumentar por encima del valor nominal de 50 Hz. Este fenómeno, si no es corregido de manera rápida, compromete la seguridad y la integridad de la infraestructura eléctrica. Para evitar daños graves en los equipos o un colapso aún mayor, el sistema cuenta con protecciones automáticas gestionadas por SCADA —el sistema de supervisión y control a distancia— que actúan desconectando generación, líneas o sectores enteros de la red.

Fue precisamente esta cadena de acontecimientos la que provocó el apagón. Un desequilibrio interno, fruto de la sobregeneración renovable combinada con una demanda reducida y la entrada en operación de centrales de ciclo combinado, desestabilizó la frecuencia. El sistema respondió activando desconexiones automáticas que, al acumularse, terminaron generando cortes de suministro a gran escala. Nunca antes en España se había producido un apagón de esta magnitud, lo que subraya no solo la excepcionalidad de la situación climática que lo precedió, sino también los nuevos riesgos que acompañan a la transición energética.

No hubo, por tanto, ni ataque cibernético, ni fallo técnico puntual, ni error humano evidente como desencadenante principal. Lo que ocurrió fue la consecuencia de una tormenta perfecta: condiciones meteorológicas extremas e inusuales, sobregeneración masiva de renovables, falta de mecanismos de absorción del excedente, y una activación automática de las defensas del sistema para preservar su integridad estructural.

Este episodio nos muestra, con una crudeza inesperada, que la modernización de nuestro modelo energético no puede limitarse a la implantación de energías limpias. Requiere también la incorporación de capacidades técnicas de gestión flexible, almacenamiento a gran escala, mejoras en las redes inteligentes, y un perfeccionamiento en la capacidad de previsión meteorológica. Solo de esta manera podremos evitar que la inestabilidad, inherente a los fenómenos naturales, desemboque en situaciones tan críticas como la vivida.

El apagón eléctrico de 2025, resultado de una inesperada confluencia entre el clima extremo y la transición energética, debe erigirse en una seria advertencia y una valiosa lección, especialmente para quienes ostentan la capacidad de implementar cambios significativos, comenzando por la Presidencia del Gobierno.

Comentarios

Entradas populares de este blog

PRIEGO DE CÓRDOBA, UN RECORRIDO POR SU HISTORIA Y SU ALMA