LA IA EN LAS AULAS: ¿REVOLUCIÓN O PELIGRO?


“BADALONA. — Jesús Tapias, director técnico del Centre de Formació Professional Llefià, no es un tecnólogo. Tampoco un gurú digital. Es, sencillamente, un profesor de toda la vida que ha descubierto algo que le cambió las horas del reloj: "Con la IA, lo que antes me llevaba una tarde de domingo entre programaciones y correcciones, ahora lo resuelvo en el tiempo que tardo en tomarme un café".

No habla en metáforas. Habla de IGNITE Copilot, una de esas herramientas que están poniendo patas arriba la educación en España. Y los datos le dan la razón: el 70% de los profesores españoles ya ha trasteado con inteligencia artificial, según el informe El Impacto de la IA en la Educación en España (Empantallados y Gad3).

Pero, cuidado. No todo es un camino de rosas. Porque mientras algunos, como Tapias, ven en la IA "un aliado para ganar tiempo y personalizar la enseñanza", otros advierten: "Si no formamos a los profesores, esto acabará en un copia-pega masivo de contenidos fríos, sin alma".

“Póngase en la piel de Marc Estruch, profesor de secundaria en las Escoles Minguella de Badalona. 16 horas semanales perdidas entre burocracia, programaciones y ajustes curriculares. 16 horas que no dedica a sus alumnos. 16 horas que, según la consultora McKinsey, podrían reducirse a cinco con herramientas como IGNITE Copilot.

—"Lo que antes era un suplicio —alinear cada tema con la LOMLOE— ahora lo hace la IA en minutos", reconoce Estruch, que también es responsable TIC de su centro. "Pero ojo: la máquina no piensa por ti. Solo te da alas para volar más alto".

El secreto está en el cómo. Plataformas como IGNITE Copilot no solo generan ejercicios o exámenes. Son capaces de diseñar proyectos completos adaptados al nivel de cada clase, incluso sugiriendo modificaciones para alumnos con necesidades especiales.

—"Es como tener un asistente que conoce el currículum mejor que tú", admite Tapias. "Pero al final, quien decide eres tú. La IA no sustituye al profesor: lo potencia".
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@pepe@rojas99
´Cyrano de la realidad´

miércoles, 9 de abril de 2025

Pués sí, señoras y señores, las IA han llegado a las aulas. Y no, no vienen a sustituir a los profesores (aunque alguno habrá que, después de corregir 50 exámenes seguidos, estaría tentado de delegar en un robot). Vienen, más bien, a hacer lo que nadie quiere hacer: el trabajo aburrido y tedioso.

Las IA son como ese compañero de piso que limpia, pero no sabe dónde guardar los cereales. te ahorran tiempo: ¿16 horas de papeleo? Las IA lo reducen a 5, lo que significa más tiempo para lo importante: tomar café, quejarse del wifi y fingir que sabes usar excel. Son rápidas pero literales. Pueden generar un proyecto sobre la Revolución Francesa en segundos…pero si les pides “hazlo más divertido”, te añadirán un emoji de una guillotina. No entienden de “malas vibras”. Corregirán un ejercicio perfectamente…pero no notarán que el alumno ha copiado todo el ChatGPT mientras veía TiKTok.
“Son como un Tesla: avanzadas, eficientes, pero si se estrellan, no saben disculparse”
Dentro de poco veremos cosas como IAs que detectan si el alumno está prestando atención, Chatbots que responden dudas a las 3 a.m., reuniones de claustro virtuales donde la IA tomará notas…y luego las editará para que parezca que todos estuvieron de acuerdo.

Pero tranquilos, nada de eso significa que los profesores vayan a ser reemplazados, al menos hasta que las IA aprendan a controlar 30 adolescentes con un móvil en la mano, improvisar cuando el proyecto falla, entender por qué el alumno que nunca trae los deberes hoy sí los ha hecho.

Lo que las IA nunca podrán hacer (afortunadamente) es saber que cuando Pablo dice “es que no entiendo nada” en realidad significa “ es que no he abierto el libro”. O transmitir esa mirada de “eso va a caer en el examen” que hace que una clase entera se ponga nerviosa. E improvisar una clase magistral sobre la vida cuando los alumnos están más despistados que un pulpo en un garaje. En resumen, las IA pueden ser útiles, pero nunca tendrán ese toque caótico y humano que hace que la educación sea interesante.

En conclusión, ¿debemos temerlas o abrazarlas? Pues como todo en la vida, ni tanto ni tan calvo. Las IA pueden ser geniales para quitar trabajo repetitivo, dar ideas rápidas, o hacer que la burocracia educativa sea un poco menos dolorosa. Pero ojo, si confiamos demasiado en ellas, acabaremos con aulas frías, proyectos clónicos y alumnos que aprendan a hablar como un manual de instrucciones.

Así que, profes del mundo: usadlas, pero no os dejéis dominar. Al fin y al cabo, la mejor tecnología sigue siendo un profesor con una taza de café cargado y ganas de cambiar las cosas.


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