Difama, que algo queda

 

Crónica de un bulo instrumentalizado en clave política

@pepe_rojas99

´Cyrano de la realidad´

domingo, 1 de junio de 2025

Bulos cruzados y exigencias recíprocas enredan al PP y al Gobierno
en la polémica por un mensaje intencionadamente mal interpretado. La controversia en torno al supuesto deseo homicida de un capitán de la Guardia Civil contra el presidente Pedro Sánchez ha desembocado en una batalla política y mediática que refleja, una vez más, el deterioro del debate público en España. El Partido Popular ha exigido una rectificación al Gobierno por seguir difundiendo, a su juicio, una interpretación falsa de los hechos. El origen del escándalo parte de una conversación de WhatsApp de 2021 entre el capitán Juan Vicente Bonilla y un confidente, en la que, según el propio periodista que difundió la noticia, se tergiversó el sentido de la frase.

La Sexta, que publicó inicialmente que Bonilla fantaseaba con poner una bomba lapa a Sánchez, ha rectificado públicamente. Su director de informativos de noche, Rodrigo Blázquez, ha admitido el error: "El capitán de la UCO y su confidente hablaban de que el sanchismo les pondría una bomba lapa a ellos. Nosotros contamos lo contrario. Lo siento en el alma." Ante esta corrección, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha reclamado que el Ejecutivo haga lo propio:
La Sexta ha rectificado. Ahora solo queda que lo haga el Gobierno
Sin embargo, desde el Gobierno no solo no hay rectificación, sino que se redobla la gravedad del asunto. Pilar Alegría, María Jesús Montero y Óscar López han sostenido públicamente que un alto cargo actual del Gobierno de Ayuso barajó en su día la posibilidad de atentar contra el presidente. La acusación se basa en informaciones que, de acuerdo con la rectificación periodística, no se sostienen. Óscar López, en un tono solemne, ha pedido la destitución inmediata del implicado: "No puede ser que un cargo público que cobra 60.000 euros de la Comunidad de Madrid esté fantaseando con asesinar al presidente del Gobierno."

El PP, por su parte, considera que todo el episodio ha sido alimentado interesadamente desde Moncloa para desgastar a Isabel Díaz Ayuso y generar alarma social a partir de un bulo ya desmentido. Cuca Gamarra ha sido tajante: "La mentira ha sido desmontada con toda claridad, pero en Moncloa siguen propagándola. Así funciona el círculo del bulo sanchista."
Qué queda de todo esto
Pues que nos encontramos ante un nuevo caso paradigmático de distorsión informativa amplificada por la polarización política. 
Un mensaje ambiguo, malinterpretado por algunos medios y magnificado por los discursos partidistas, se convierte en arma arrojadiza. La rectificación de una fuente primaria —La Sexta— no ha bastado para desactivar el conflicto. Lo que queda en el aire es una pregunta esencial: ¿debería el Gobierno asumir su parte de responsabilidad en la propagación de una versión que ya ha sido desmentida? Y si no lo hace, ¿no incurre en el mismo tipo de prácticas que tanto critica en la oposición? El ciudadano, de nuevo, asiste desconcertado a este juego de espejos, donde lo que debería ser una cuestión de veracidad se convierte en una estrategia más de confrontación.

Comentarios

Entradas populares de este blog

PRIEGO DE CÓRDOBA, UN RECORRIDO POR SU HISTORIA Y SU ALMA