Real Oviedo   1   -   Real Zaragoza   0

Tarde de fútbol de las que hacen afición 

@pepe_rojas99 

´Cyrano carbayón´

lunes, 19 de mayo de 2025

La de ayer domingo, fue una de esas tardes de fútbol que uno guarda en la memoria. Con la liga en su recta final, el partido era de los que no son aptos para cardíacos. El Real Oviedo se jugaba mucho más que tres puntos: mantenerse en los puestos de playoff de ascenso a Primera División e incluso optar a la segunda plaza, que otorga el ascenso directo. Enfrente, un Real Zaragoza necesitado de puntos para no verse arrastrado a la zona oscura del descenso a Primera Federación.

El Carlos Tartiere, lleno hasta la bandera, y mi salón también rebosante de emoción: desde la televisión tuve que conformarme con vivirlo a distancia. El nuevo Tartiere se tiñó de azul con miles de aficionados empujando con alma y garganta a su equipo. Tampoco faltó una nutrida representación de seguidores maños, que aportaron color y ambiente a unas gradas donde todo transcurrió con absoluta normalidad y ejemplar deportividad.

El partido arrancó con ritmo. Fue un toma y daca desde el primer minuto. Ambos equipos salieron a por todas, sin especulaciones, con algunas llegadas peligrosas pero sin demasiado brillo en el juego. No fue un espectáculo para estetas del balón, pero sí un duelo intenso, disputado, de esos que se juegan más con el corazón que con los pies.

El primer tiempo concluyó con empate a cero. La segunda parte siguió un guión similar, aunque poco a poco el Oviedo fue ganando terreno y generando más peligro. Las ocasiones se sucedieron, pero ninguna encontraba la red. Los cambios comenzaron a mover el partido, y entre ellos la ovación para Santi Cazorla, sustituido tras dejarlo todo en el campo. Su veteranía y talento dieron lo que pudieron hasta que el cuerpo le dijo basta.

Y cuando parecía que el empate sería el resultado final, llegó el éxtasis. Ya en el tiempo de descuento, tras un saque de esquina, un jugador azul cabeceó hacia atrás en el área pequeña, y allí apareció Paulino de la Fuente para, con un certero testarazo, enviar el balón a la red. ¡Goooool! ¡Goooool del Oviedo! Un gol que vale mucho más que tres puntos. Un gol de platino. Un gol psicológico que empuja al equipo y a toda la afición hacia el sueño del ascenso.

El Real Oviedo se coloca a tan solo dos puntos de la ansiada segunda plaza, con dos partidos por delante: el primero contra un Tenerife ya descendido y el último, de infarto, en casa frente a un Cádiz que aunque no se juega nada, la pugna entre los equipos le dará alas para ponérselo difícil a los carbayones. Por su parte, el Zaragoza queda en una situación delicada: solo cuatro puntos por encima del descenso y con el susto metido en el cuerpo tras el empate del Eldense, que incluso pudo recortar más si hubiera mantenido su ventaja.

"Durante el partido no faltaron las ocasiones: Viñas, el incansable diablillo Hassan —siempre sirviendo buenos balones al área—, y el omnipresente Alemao, que no dejó de merodear por la zona de peligro. El Oviedo pisó el acelerador con varias llegadas claras, pero sin acierto.

En la segunda parte, Liso y Hassan probaron suerte desde fuera del área, y poco después llegó una jugada clave: una mano en el área de un jugador maño que el árbitro no dudó en sancionar con penalti. Sin embargo, nuestro gran Santi Cazorla lo desperdició: su disparo se fue ligeramente desviado.

Parecía que el destino se empeñaba en frenar a los carbayones… hasta que, en el minuto 90, Paulino cabeceó a gol un centro milimétrico de Paraschiv tras un saque de esquina.Durante el partido no faltaron las ocasiones: Viñas, el incansable diablillo Hassan —siempre sirviendo buenos balones al área—, y el omnipresente Alemao, que no dejó de merodear por la zona de peligro. El Oviedo pisó el acelerador con varias llegadas claras, pero sin acierto.

En la segunda parte, Liso y Hassan probaron suerte desde fuera del área, y poco después llegó una jugada clave: una mano en el área de un jugador maño que el árbitro no dudó en sancionar con penalti. Sin embargo, nuestro gran Santi Cazorla lo desperdició: su disparo se fue ligeramente desviado.

Parecía que el destino se empeñaba en frenar a los carbayones… hasta que, en el minuto 90, Paulino cabeceó a gol un centro milimétrico de Paraschiv tras un saque de esquina.

Final de infarto, final feliz para un Oviedo que sueña y nos hace soñar. Una victoria que nos mantiene muy vivos en la lucha por volver a la élite, mientras deja a un Zaragoza con la soga aún en el cuello. El fútbol, en tardes como esta, se convierte en algo más que un juego.

Aúpa Oviedo!!!

https://youtu.be/Sn3GTyj2r-4



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