Sábado de gloria y juego bonito en Santo Domingo
AD Alcorcón 3 – Marbella FC 1
Sábado, 17 de mayo de 2025
@pepe_rojas99
´Cyrano alfarero´
Fue uno de esos sábados de mayo que se recordarán con una sonrisa. El estadio de Santo Domingo respiró fútbol del bueno, del que reconcilia con el juego y enciende el alma de la afición. El Alcorcón, ese equipo que ha ido de menos a más esta temporada, nos regaló a la hinchada un partido redondo frente a un Marbella que venía con la soga al cuello… y se fue con el alma en vilo.
Desde el pitido inicial se vio que los alfareros querían el balón. Lo mimaron, lo hicieron correr, triangularon con paciencia y precisión, y mostraron ese estilo que tanto se echó de menos durante la primera vuelta. Nada de pelotazos ni ansiedad. Fue un fútbol de convicción, de propuesta, con un centro del campo mandón y un ataque bien afinado. A los veinte minutos ya mandaba el Alcorcón en el marcador gracias al oportunismo y el talento de Esteban Aparicio, que firmó un doblete de delantero de categoría.
El primero llegó tras una recuperación magistral de Rentero en campo contrario, y un pase al hueco que dejó solo a Aparicio, quien definió con temple. El segundo, doce minutos más tarde, fue aún mejor: otro balón largo de Rentero, carrera medida de Esteban y toque sutil por encima del portero Eric Puerto, que salió a por uvas. Dos a cero y el viento soplaba a favor.
El Marbella, herido pero no vencido, apretó los dientes. En una jugada trenzada por la izquierda, Jorge se incorporó al ataque y sirvió al centro para que Olguín pusiera el 2-1. Susto en la grada y cierta preocupación, porque los andaluces necesitaban ganar para salir del pozo del descenso.
La polémica llegó justo antes del descanso: otra salida fuera de sitio del meta visitante levantó protestas alfareras, que pedían la roja por mano fuera del área. El árbitro hizo la vista gorda y mandó a los equipos al vestuario.
En la segunda parte, el Marbella empujó con más ganas que cabeza. Tuvo sus opciones: Dorian falló una clarísima desde el punto de penalti y Tahiru no acertó con el remate. El Alcorcón, lejos de encerrarse, siguió fiel a su estilo. Vladis rozó el tercero con un tiro al palo, y finalmente fue Samuel, el lateral zurdo, quien colocó la guinda con un zapatazo desde la frontal que tocó en un rival antes de entrar.
Ahí se acabó la historia. Los últimos minutos fueron para disfrutar, para celebrar en la grada el buen juego, los goles, y la sensación agridulce de que si este equipo hubiese mostrado este nivel desde octubre, otro gallo habría cantado.
Con 50 puntos y a falta de una jornada frente al Sevilla Atlético, el Alcorcón terminará la temporada en mitad de tabla, pero con una imagen muy distinta a la del arranque liguero. Un equipo joven, remozado, valiente, que ha sabido crecer de la mano de Pablo Álvarez, un técnico sin aspavientos pero con ideas claras y fe en su grupo.
La afición, tan castigada en otras tardes, nos marchamos a casa con la dopamina bien cargada y una idea persistente en la cabeza: si la liga durase unas jornadas más, este Alcorcón estaría luchando por el PlayOff. Pero no se puede volver atrás. Lo que sí se puede —y se debe— es mirar adelante con optimismo. Porque este equipo tiene madera, tiene alma, y ahora también tiene fútbol. La próxima temporada Dios dirá.
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