Premios Princesa Sofía 2025

 Premios Princesa de Asturias 2025

jueves, 24 de octubre de 2025


Premio Princesa de Asturias 2025 de Comunicación y Humanidades
Byung-Chul Han: El filósofo que desnuda las trampas de nuestra era

Si hay un pensador que ha clavado el dedo en la llaga de este siglo, ese es Byung-Chul Han. Nacido en Seúl en 1959 y afincado en Alemania desde los 80, este filósofo y ensayista escribe en alemán, pero su mensaje traspasa fronteras. Con un estilo afilado y sin concesiones, ha logrado algo poco común: que conceptos filosóficos profundos se cuelen en debates cotidianos sobre la tecnología, el capitalismo y las redes sociales.

Ideas que duelen porque retratan nuestra realidad
En "La Sociedad del Cansancio" (2010), su obra clave, Han plantea que hemos pasado de una sociedad disciplinaria —con jefes, fábricas y reglas externas— a una "sociedad del rendimiento". Ahora somos nosotros mismos quienes nos explotamos, convencidos de que es libertad. Ese "sí, se puede" que parece tan motivador es, en realidad, una losa: la presión ya no viene de fuera, sino de un mandato interno que nos exige ser productivos, felices y optimizados las 24 horas. El resultado? Una epidemia de burnout, depresión y TDAH, males típicos de nuestro tiempo.

Pero ahí no acaba la cosa. Han destripa la obsesión moderna por la transparencia total —en redes sociales, en la política, en los datos— y advierte: elimina el misterio, la privacidad y lo que nos hace únicos, convirtiéndolo todo en números superficiales. "La transparencia es un imperativo del capitalismo", sentencia.

También critica la desaparición de los rituales —esos gestos que daban estructura y sentido a la vida—, sustituidos por una "comunicación" digital vacía y efímera. Vivimos en la "sociedad de la positividad", donde solo cabe lo positivo —los "me gusta", los seguidores, el optimismo forzado—, mientras lo negativo, lo doloroso o lo conflictivo se barre bajo la alfombra.

Y qué decir de las redes sociales? Para Han, no construyen comunidad, sino "enjambres digitales" sin alma. Un "infierno de lo igual" donde los algoritmos nos muestran solo lo que ya nos gusta, anulando el encuentro con lo distinto y lo que nos desafía.

Por qué es candidato ideal al Princesa de Asturias
Sus libros son best sellers traducidos a decenas de idiomas y sus ideas se usan en psicología, sociología y estudios culturales.
Aporta claves para entender el malestar de hoy: la ansiedad, el agotamiento y la polarización en redes.
Une el pensamiento europeo con reflexiones de su herencia asiática.
Logra llevar ideas filosóficas complejas al gran público.

En resumen, Byung-Chul Han es uno de los pensadores más influyentes del siglo XXI. Que el premio para 2025 sea una incógnita no cambia algo: su trabajo lo coloca en la órbita de candidatos que la Fundación Princesa de Asturias bien podría mirar de cerca. Porque, en tiempos de ruido y superficialidad, su voz es un recordatorio incómodo y necesario.


Premio Princesa de Asturias 2025 de las Letras:

Eduardo Mendoza

Para quien crea que los premios literarios siempre se equivocan, que sepan que esta vez la Fundación Princesa de Asturias ha dado en el blanco. Y de qué manera. El galardón a Eduardo Mendoza no es solo un reconocimiento a un escritor brillante, es un homenaje a algo que parece olvidado: que se puede ser culto, profundo y a la vez divertir como nadie.

Un autor que no cabe en un cajón
Lo primero que hay que decir de Mendoza es que es imposible etiquetarlo. ¿Es el genio de la novela histórica con "La ciudad de los prodigios"? Sí. ¿Es el padre de ese detective sin nombre, loco y entrañable que resuelve crímenes absurdos en la Barcelona modernista? También. ¿Es el cronista que captó como nadie la tensión previa a la Guerra Civil en "Riña de gatos"? Por supuesto. ¿Y el que nos hizo reír con las desventuras de un extraterrestre en la Barcelona del 92? Ese mismo.

Aquí está la clave: mientras muchos autores repiten una fórmula hasta la saciedad, Mendoza ha escrito lo que le ha dado la gana, saltando de género en género con una maestría que da rabia. Es como si un mismo chef te preparara un sushi perfecto, una paella tradicional que te transporta a Valencia y un postre molecular que te hace replantearte la vida.

Barcelona como personaje (no como escenario)
Galdós tuvo Madrid y Mendoza tiene Barcelona. Pero ojo, no la Barcelona postal para turistas, sino la ciudad viva, la que crece, se transforma y a veces se pierde. Desde los prolegómenos de la Exposición Universal de 1888 hasta la ciudad olympic y posmoderna, sus novelas son el mejor documento para entender cómo una ciudad puede cambiar sin perder su alma - o perdiéndola, que también.

El milagro de ser popular sin ser simple
Esto es lo que más merece el premio: Mendoza ha conseguido lo que pocos. Que el académico más serio y el lector que busca pasar un buen rato coincidan en sus elogios. Sus novelas entretienen de verdad, te atrapan desde la primera página, pero cuando las terminas te das cuenta de que has aprendido sobre historia, sociedad y la condición humana. Y todo sin notarlo, porque el tipo escribe con una naturalidad pasmosa.

Es el antídoto perfecto contra esa literatura pretenciosa que se mira el ombligo. En sus libros no hay páginas de relleno, no hay pedantería, no hay ganas de demostrar lo listo que es. Hay, sencillamente, historias bien contadas, personajes inolvidables y un humor inteligente que cura más que un medicamento.

En conclusión
Este Princesa de Asturias no es solo para Eduardo Mendoza. Es para todos los que creemos que la literatura puede ser muchas cosas a la vez: arte, entretenimiento, reflexión y alegría. Es un premio a la inteligencia, a la versatilidad y a ese don tan escaso de contar grandes verdades sin tomarse demasiado en serio. Un acierto total.


Premio Princesa de Asturias 2025 de los deportes:

Serena Williams


Que quede claro desde el principio: estamos ante uno de esos premios que van mucho más allá de los títulos o los récords. A Serena Williams no le han dado el Princesa de Asturias por ganar 23 Grand Slams (que también), sino por ser algo mucho más raro: un terremoto cultural con raqueta que ha redefinido lo que significa ser deportista de élite en el siglo XXI.

Los números que asustan (y aburren)
Sí, hablemos rápido de sus estadísticas para que se entienda la dimensión: 23 títulos de Grand Slam en individuales (el récord en la Era Abierta), 14 en dobles, 4 oros olímpicos, 319 semanas como número 1 mundial. Cifras de videojuego. Pero reducir a Serena a sus títulos es como describir el Guernica diciendo que es un cuadro con tonos grises. Se queda cortísimo.

Lo que realmente importa: la revolución
Lo que hace grande a Serena es todo lo que ha roto para llegar ahí.
Llegó a un deporte tradicionalmente blanco y de clubes privados siendo una chica negra de Compton, con trenzas y musculatura que desmontó todos los cánones de "elegancia" tenística. No pidió perdón por su potencia, por su físico ni por su actitud combativa. Simplemente, cambió el modelo.
Su carrera es dos carreras en una. Dominó a principios de los 2000, volvió a dominar una década después tras enfermedades graves que estuvieron a punto de matarla, y siguió compitiendo al más alto nivel pasados los 35 años - una hazaña impensable en tenis femenino. Esto no es resistencia, esto es obstinación pura.
Se convirtió en bandera de la igualdad salarial, de las madres deportistas (ganó un Abierto de Australia estando embarazada, algo demencial), y de que una atleta puede ser simultáneamente una potencia destructora en la pista y una empresaria de éxito fuera de ella.

Por qué el premio es tan merecido
El jurado del Princesa de Asturias no premia sólo a la tenista, premia al fenómeno. Serena representa valores que van más allá del deporte. No es la de discurso motivacional, sino la de quien se enfrenta a la muerte y vuelve para ganar Roland Garros.

Nunca se adaptó al establishment - el establishment terminó adaptándose a ella.
Ha inspirado a una generación entera de niñas (y niños) que ven en ella la prueba de que se puede triunfar sin pedir permiso.

En definitiva
Este premio no es un "reconocimiento a una gran carrera". Es el reconocimiento a una fuerza de la naturaleza que usó el tenis como plataforma para cambiar mentalidades. Serena Williams no jugaba al tenis: reescribió las reglas del juego mientras ganaba todos los torneos. Y eso, hoy por hoy, no tiene precio ni clasificación ATP que lo mida. Un acierto de premio para una leyenda que sigue escribiendo su historia incluso en la retirada.


Premio Princesa de Asturias 2025 de Investigación científica y Técnica:

Mary-Claire King

Que se enteren todos: este premio no es para una científica de laboratorio al uso. Es para una detective de genes, para una revolucionaria con bata blanca que se empeñó en demostrar lo imposible y lo consiguió. Mary-Claire King es de esas personas que han cambiado la medicina para siempre, aunque muchos no hayan oído su nombre hasta hoy.

La bomba genética que nadie quería creer
Imaginen esto: año 1990. Todo el mundo científico creía que el cáncer de mama era cosa de virus, ambientales, mala suerte. Y llega esta mujer diciendo "hay un gen responsable". Se rieron de ella. Le dijeron que estaba loca. Pero King, con una terquedad que debería estudiarse en las universidades, pasó 17 años (sí, 17) rastreando familias con cáncer de mama hasta que lo encontró: el BRCA1.

Fue como encontrar la aguja en un pajar cósmico. Esa investigación no solo descubrió que el cáncer podía ser hereditario, sino que abrió la puerta a que millones de mujeres pudieran saber si tenían alto riesgo de desarrollarlo. Hoy los tests genéticos para el cáncer de mama existen gracias a que ella no se rindió cuando todo el mundo le decía que abandonara.

Pero hay más: la que resuelve crímenes con ADN
Por si esto fuera poco, King es también la responsable de que la genética sirva para hacer justicia. Fue ella quien ideó la forma de identificar restos humanos mediante ADN mitocondrial. Ayudó a las Abuelas de Plaza de Mayo en Argentina a identificar a los nietos robados durante la dictadura. Desarrolló técnicas que hoy usan los equipos forenses de todo el mundo para identificar víctimas de catástrofes y crímenes de guerra.

Es decir: misma científica, dos revoluciones distintas.

Por qué el premio le viene que ni pintado
Rompió moldes, demostró que una mujer podía liderar la investigación más rompedora en un mundo de hombres. Y lo hizo con elegancia, pero con una determinación de acero.

Nunca entendió la investigación como un fin en sí mismo, sino como una herramienta para ayudar a la gente. Su trabajo ha salvado miles de vidas y ha dado respuestas a familias destrozadas. Lleva 50 años en la brecha, y sigue activa. No es de las que descubre algo y se retira: sigue peleando por aplicar la genética a enfermedades como el cáncer hereditario o la esquizofrenia. King llegó y dijo: “”Esto no es como el cáncer de mama hereditario. Aquí no hay un gen dominante, debe ser un efecto dominante, debe ser un efecto acumulativo de muchas variantes genéticas raras”. Su equipo descubrió que las personas con esquizofrenia (y autismo severo) tenían algo en común: Un número significativamente mayor de mutaciones de novo (que no heredan de sus padres, sino que aparecen espontáneamente, y que las mutaciones efectaban a genes cruciales para el desarrollo cerebral. Es como si el cerebro necesitara miles de piezas genéticas funcionando perfectamente, y en estos casos llegaba con demasiadas piezas defectuosas desde fábrica. Su equipo identificó genes cuando mutaban multiplicando el riesgo de esquizofrenia y demostró que esas mutaciones interrumpían procesos biológicos fundamentales en la formación de la sinapsis y conexiones neuronales. Con estos descubrimientos, Mary Claire King cambió el modelo de buscar “el gen” a entender “la tormenta perfecta de mutaciones”. King aplicó a la psiquiatría la misma lógica implacable que usó con el cáncer: si la biología no encaja con tus teorías, cambia las teorías, no ignores la biología. Por eso sigue siendo a sus 78 años, una de las científicas más peligrosamente lúcidas de nuestro tiempo.

En resumen
Mary-Claire King no es una científica al uso. Es la mujer que nos enseñó que los genes guardan secretos que pueden salvarnos la vida, la que convirtió el ADN en un testigo silencioso que habla por los que ya no pueden hacerlo, la prueba viviente de que con persistencia e inteligencia se puede cambiar el mundo.

Este Princesa de Asturias no es un premio más: es un reconocimiento a quien nos dio armas para luchar contra unas de las enfermedades más temidas, y lo hizo contra viento y marea. De esas personas que, mirando hacia atrás, dices: "¿Cómo era posible que no lo hubieran descubierto antes?". Pues porque hacía falta una Mary-Claire King.



Premio Princesa de Asturias 2025 de Cooperación Internacional:

Mario Draghi

Que no nos vendan motos: este premio no es para un político al uso, ni para un burócrata de Bruselas. Es para el único tipo en Europa al que, cuando habla, hasta los mercados más cabrones hacen silencio. Mario Draghi es el "lo que sea necesario" hecho persona, el tecnócrata que tuvo más agallas que todos los políticos juntos.

El momento que lo cambió todo: 2012
Imaginemos el escenario: el euro se desangra, Grecia está al borde del colapso, España e Italia siguen la misma ruta. Los políticos se echan la culpa unos a otros. Y en medio del caos, un hombre tranquilo con corbata se planta en Londres y suelta la frase que salvó una moneda: "Dentro de nuestro mandato, el BCE está dispuesto a hacer todo lo necesario para preservar el euro. Y créanme, será suficiente".

Traducción para mortales: "Haremos lo que sea necesario. Y nos la suda". Fue el equivalente financiero a poner una bazooka sobre la mesa. Los mercados se callaron, los especuladores se retiraron, y el euro se salvó. Por eso le llaman "Super Mario". No por los videojuegos, sino porque rescató a la princesa Europa de los malos de los fondos de cobertura.

Pero hay más: el "premio de consuelo" con mensaje
Ahora mismo Draghi no está en el poder. De hecho, está haciendo algo más interesante: está escribiendo un informe encargado por la UE sobre cómo sobrevivir en un mundo donde China y EEUU nos comen vivos. Y aquí está la clave de premio que le han dado:

Reconoce a Draghi como el último europeísta con credibilidad. Cuando Macron habla de soberanía europea suena a discurso. Cuando lo dice Draghi, suena a plan.

Y resuena un mensaje a los gobiernos: "Miren, señores políticos, mientras ustedes se pelean por tonterías, aquí hay un tipo que sabe cómo funciona el mundo de verdad".

Premia la competencia frente a la ideología: Draghi es lo más cerca que tenemos a un "hombre del destino" en Europa. No es de izquierdas ni de derechas: es de lo que funciona.

Su trayectoria: del "bancario del mundo" a salvar países
Ha sido gobernador del Banco de Italia, director de Goldman Sachs (sí, los malos de la película); presidente del Banco Central Europeo, donde demostró un compromiso absoluto e inquebrantable para lograr el objetivo de salvar la crisis, utilizando todos los medios necesarios; fue Primer Ministro de Italia durante la pandemia (donde fue el único que logró que los italianos hicieran caso con su famoso "Seguiremos las reglas, no habrá flexibilidad")

Por qué el premio es tan político (y tan necesario)
La Fundación Princesa de Asturias no premia solo al Draghi histórico, sino al Draghi futuro. Al tipo que está diciendo: "Europa se queda atrás en tecnología","Tenemos que repensar el capitalismo", "La deuda se paga con crecimiento, no con austeridad"

Es el premio al adulto en la habitación, al único que podría unir a una Europa que se desgarra entre extremismos. Un reconocimiento a que, a veces, la cooperación internacional no es cuestión de buenas palabras, sino de tener los huevos de parar un derrumbe económico con una frase.

En definitiva
Draghi no es un ganador simpático, ni un sentimental, es el mecánico jefe al que llamas cuando el motor de Europa echa humo y todos los otros mecánicos se rinden. Este premio es un recordatorio: en un mundo lleno de charlatanes, sigue habiendo gente que sabe cómo arreglar las cosas. Aunque duela.



Premio Princesa de Asturias 2025 de la Concordia:

Al Museo Nacional de Antropología de México


Que quede claro desde el principio: este no es un premio a un edificio bonito lleno de piezas antiguas. Es un premio a la idea más revolucionaria que puede tener un museo: que para entender quiénes somos, primero debemos entender quiénes fuimos. Y el Museo de Antropología de México lo hace como nadie en el mundo.

No es un museo, es un espejo con 4,000 años de historia
Mientras muchos museos europeos son cementerios de culturas saqueadas, este museo mexicano hizo algo radical: en lugar de exhibir piezas como trofeos, las convirtió en espejos donde los mexicanos de hoy pueden verse reflejados. La Piedra del Sol no es una "pieza arqueológica" - es la explicación de por qué México sigue obsesionado con la muerte y la vida. Los mayas no son "una civilización desaparecida" - son los abuelos de quien vende tortillas en Oaxaca hoy.

El detalle que lo cambia todo: la arquitectura que habla
El techo flotante de Pedro Ramírez Vázquez no es un capricho arquitectónico. Es un guiño genial: "Mira todo lo que pesa nuestra historia, y mira cómo la sostenemos en el aire del presente". Ese paraguas gigante que cubre el patio central es la metáfora perfecta: todas las culturas mexicanas caben bajo el mismo techo, pero respiran el mismo aire de hoy.

Por qué el premio es tan merecido (y tan político)
Es un antídoto contra el racismo. En un mundo obsesionado con las purezas étnicas, este museo grita: "Mira, todo está mezclado desde siempre. La 'raza pura' es un invento de tontos".

Una lección de dignidad: Mientras otros países esconden su pasado indígena, México lo pone en el centro de su capital y dice: "Esto somos, nos guste o no".

Es un premio a la concordia real. No la concordia de "todos somos iguales" que suena a discurso vacío, sino la concordia de "aquí están todas nuestras heridas, todos nuestros orgullos y todas nuestras contradicciones. Aprendan a vivir con ellas".

El momento perfecto para este premio
En 2025, cuando el mundo sigue discutiendo tonterías sobre identidades puras, darle el premio a un museo que muestra que todas las culturas son mestizas, que se han robado ideas entre sí durante siglos y que lo "puro" no existe... es un mensaje con más potencia que un discurso de la ONU.

En resumen
El Museo de Antropología de México no guarda piezas muertas. Guarda las llaves para entender un país que carga con 4,000 años de historia a la espalda y aún así logra bailar en un Día de Muertos. Este premio no es para un museo: es para la idea de que la verdadera concordia no viene de ignorar las diferencias, sino de abrazar la puta realidad de que todos estamos hechos de retazos de mil culturas distintas.

De esos premios que dan esperanza: cuando un jurado en España entiende mejor el México profundo que muchos mexicanos. ¡Olé!



Premio Princesa de Asturias 2025 de Ciencias Sociales:

Douglas Massey: El hombre que destapó la gran mentira de la inmigración.


Este galardón no es un premio a otro sociólogo de torre de marfil. Es un premio al tipo que cogió todos los prejuicios sobre la inmigración, los puso sobre la mesa y dijo: "Señores, todo lo que creen saber está mal". Douglas Massey es el detective que siguió el rastro del dinero y los papeles para descubrir por qué realmente migran las personas.

La investigación que cambió todo

"No vienen por gusto, los echamos nosotros"
Mientras los políticos hablaban de "invasiones" y "efecto llamada", Massey hizo algo radical: estudió a los mismos migrantes mexicanos durante 30 años. Y descubrió el secreto a voces:

La "inmigración masiva" no fue casual: fue el resultado directo de los tratados comerciales que destruyeron la economía campesina mexicana.

La militarización de la frontera no redujo la inmigración: la volvió permanente. Los que antes cruzaban para cosechar y volver a casa, ahora se quedan porque volver sería un riesgo mortal.

Lo llamó "la paradoja de la frontera: cuanto más la fortificas, más inmigrantes se quedan atrapados dentro".

Por qué este premio era necesario
Su proyecto "ETH" sigue desde 1982 a más de 20,000 personas. Cuando dice algo, es porque lo ha visto ocurrir durante décadas, no porque le convenga a un partido.

Demostró que las políticas "duras" crean el problema que dicen combatir: Las redadas, los muros y la persecución no disuaden - radicalizan.

Puso el dedo en la llaga: "Los países ricos quieren mano de obra barata, pero no personas. Y así nos va".

El estudio que debería ser lectura obligada en todos los gobiernos
Su trabajo sobre "efecto de disuasión" debería hacer sonrojar a medio mundo: demostró que por cada 10% más de vigilancia fronteriza, la probabilidad de que un migrante se quede de forma permanente en EEUU aumenta un 3%. O sea: cuanto más luchas contra la inmigración temporal, más inmigración permanente creas.

Más que un académico, un francotirador de la verdad
Fue el primero en documentar cómo la segregación racial en EEUU no era "elección personal" sino diseño deliberado de bancos y inmobiliarias.

Demostró que la "asimilación" de los inmigrantes depende más de las puertas que les abres que de su voluntad.

Sus gráficos sobre cómo las políticas de Reagan y Clinton fabricaron la "crisis migratoria" deberían enmarcarse en el Congreso estadounidense.

En definitiva
Este Princesa de Asturias no premia a un sociólogo: premia al contable de la hipocresía occidental. Al que llevó las cuentas y demostró que lloramos por los inmigrantes que "invaden", pero fuimos nosotros quienes saqueamos sus economías y luego cerramos la puerta cuando vinieron a reclamar su pedazo del pastel.

Massey no es solo un académico. Es el notario que certificó el gran secreto: la inmigración no es un problema que nos invade. Es una factura que llega después de siglos de expolio. Y por decir estas verdades a la cara, se merece no solo un premio, sino una estatua en cada frontera de Europa y EEUU.



Premio Princesa de Asturias 2025 de las Artes:

Graciela Iturbide. La fotógrafa que convirtió México en un poema visual.


Este premio no es para una fotógrafa al uso. Es para una alquimista que convierte la realidad en mito, para una poeta que escribe con luz. Graciela Iturbide no toma fotos: captura el alma de México cuando nadie la mira. Y lo hace con una maestría que duele.

No es fotoperiodismo, es fotopoesía
Mientras otros corrían a disparar conflictos sociales, Iturbide hizo algo más radical: se plantó en Juchitán y se quedó años. No para "documentar", sino para aprender a ver. El resultado es su serie "Juchitán de las Mujeres", donde captó lo que nadie había visto: un matriarcado que funciona, mujeres que mandan sin pedir permiso, una feminidad que nada tiene que ver con la del mundo occidental.

La foto que resume todo: "Nuestra Señora de las Iguanas"


Esa mujer con iguanas en la cabeza no es una "foto exótica". Es un manifiesto. Es la dignidad convertida en imagen. Es el México prehispánico que sobrevive en un mercado. Es la prueba de que la belleza no tiene que ser bonita, tiene que ser verdadera
Esa sola foto le hubiera valido el premio. Pero es solo una de muchas.

Por qué este premio llega 40 años tarde (y por qué era necesario)
Iturbide nunca fotografió México como país pintoresco para turistas. Lo fotografió como un territorio lleno de secretos, donde conviven la muerte y la vida como hermanas.
Sus mujeres no son "objetos bellos". Son sacerdotisas, guerreras, comerciantes, brujas. Son dueñas de su destino.
Sus blanco y negro no son falta de color: son esencia pura. Juega con sombras que hablan más que las luces.
Su trayectoria: de madre de familia a leyenda
Empezó a los 30 años, después de enviudar y con 3 hijos que criar.
Fue discípula de Manuel Álvarez Bravo, pero encontró su propia voz.
Sus series sobre los seris de Sonora o los pajareros de México City son lecciones de antropología visual.
A sus 82 años, sigue fotografiando como si fuera la primera vez.

El detalle que pocos cuentan
Iturbide no planea sus fotos. Espera. Se hace amiga de la gente. Espera el momento en que la realidad se vuelve magia. Su método es la paciencia convertida en arte.

En resumen
Este premio no es para una fotógrafa, es para una arqueóloga de almas. Para la mujer que nos recordó que México no se entiende con reportajes, sino con símbolos. Que una iguana en la cabeza puede ser más poderosa que una corona, y que un ángel muerto en un funeral puede ser la imagen más viva de todas.
Graciela Iturbide no hace fotos que cuelgas en la pared. Hace fotos que se te clavan en la memoria y te cambian la forma de ver el mundo. De esos premios que dan fe: el arte sigue vivo, aunque a veces se esconda en una anciana mexicana que sigue creyendo en los milagros cotidianos.







Comentarios

Entradas populares de este blog

PRIEGO DE CÓRDOBA, UN RECORRIDO POR SU HISTORIA Y SU ALMA