Análisis táctico del Atlético de Madrid 2-0 Real Oviedo

 

Análisis táctico del Atlético de Madrid 2-0 Real Oviedo

Cuando el miedo pesa más que el plan: Oviedo 45 minutos tímido, 45 valiente



domingo, 30 de noviembre de 2025

Lo que se esperaba antes del pitido inicial se cumplió al milímetro.

El Atleti, sin despeinarse, se llevó los tres puntos con la fórmula de siempre: banda derecha enculadisima (Molina + Giuliano Simeone), juego aéreo de otro planeta, segunda jugada y duelos ganados como si fueran caramelos.

Enfrente, el Oviedo de Luis Carrión llegó con la idea valiente que ya le funcionó contra el Rayo: presión hombre a hombre casi a todo campo, Cazorla bajando a la media punta central, entre líneas, para arrastrar marcas y dejarle la autopista a Chaira y Hassan contra Nahuel Molina, Colombatto abierto como falso lateral en salida de tres para superar el 5-3-2, Rondón clavando centrales y Dendoncker haciendo de ancla. Sobre el papel, perfecto. Pero luego llegó la realidad… y fue cruel.

El Oviedo salió exactamente como NO hay que salir nunca al Metropolitano: cagado de miedo.

Presión hombre a hombre de postureo, a medio gas, a media altura. Cazorla paseándose sin bajar a recibir, Colombatto y Dendoncker corriendo detrás del balón como pollos sin cabeza, Costas y Carmo perdiendo todos, absolutamente todos los duelos aéreos con Sorloth (el noruego parecía estar jugando con críos de primaria). Por la derecha Giuliano y Molina hacían lo que les daba la gana: centro, rechace, segunda jugada, gol. Los dos goles fueron calcaditos: balón largo peleado, segunda jugada y remate fácil.

Resultado de los primeros 45 minutos: el Oviedo ni tiró entre los tres palos. Cero. Nada.

En el descanso Carrión debió de soltarles la bronca del siglo: «Perdemos, pero perdemos siendo valientes, no a medias».

Y oye, funcionó. Segunda parte fue otro partido: subieron la presión 20 metros, hombre a hombre de verdad, Cazorla empezó a caer entre central y lateral, arrastró a Giménez y Witsel, dejó huecos, Hassan recibió entre líneas, el Atleti se vio obligado a meterle patadón tras patadón a Sorloth… y el Oviedo generó tres o cuatro ocasiones claritas. Lástima que el 2-0 ya pesaba como una losa.

Conclusión sin paños calientes:

El Oviedo perdió el partido en la primera parte por un error táctico gravísimo del cuerpo técnico (Carrión y su analista Javier Benavides). Salir con tanto respeto y tanto miedo a un campo como el Metropolitano es pecado mortal. En la segunda parte dejaron el miedo en el vestuario y demostraron que el plan era bueno… pero ya era tarde.

Aun así, se van con la cabeza alta y con una certeza de oro: si salen desde el minuto 1 con los cojones que tuvieron desde el 46, pueden mirar a cualquiera a la cara y salvarse sobrados.

Moraleja: contra los grandes no se sale a verlas venir.

Se sale a morder… o te comen vivo.


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