Alcorcón y Eldense empatan en un choque durísimo

 

Alcorcón y Eldense empatan en un choque durísimo 

domingo, 7 de diciembre de 2025


El partido de ayer en Santo Domingo dejó una sensación muy clara: el Alcorcón construyó un plan de juego capaz de desbordar al Eldense durante muchos tramos, pero chocó una y otra vez contra un obstáculo que acabó siendo decisivo: Ramón Vila, que firmó una actuación de portero grande, de las que sostienen equipos.

Desde el pitido inicial el encuentro adoptó una lectura táctica evidente. El Alcorcón salió con una presión alta, muy coordinada, orientando al Eldense hacia los costados para obligarle a jugar lento y sin posibilidades de progresar. Las primeras ocasiones nacieron justo de ahí: balón recuperado cerca del área rival, dos o tres pases y tiro. Aparicio y Mariano ya pudieron abrir el marcador antes del minuto doce, y eso marcó el tono: los alcorconeros imponían ritmo, altura defensiva y una cadena de transiciones rápidas que el Eldense no sabía cómo cortar.
Primer periodo: un Alcorcón estructurado y un Eldense reactivo

El gol de Luis Vacas en el 23’ fue la consecuencia natural de ese dominio. La presión adelantada desnudó la salida de balón azulgrana: recuperación, circulación limpia por dentro y llegada desde segunda línea. Vacas apareció justo en esa zona que el Eldense no podía proteger porque sus interiores estaban demasiado hundidos intentando tapar huecos.

Tras el 1-0, el guión táctico no cambió. El Eldense empezó a ganar metros porque el Alcorcón retrasó ligeramente su bloque, pero el equipo de Claudio Barragán fue incapaz de generar una secuencia de pases sostenida que realmente desordenara al rival. Llegaban, sí, pero sin ventaja real y sin capacidad de finalizar. En números: 14 remates alfareros por solo 2 del Eldense.

El descanso llegó con una sensación inequívoca: el Alcorcón debió sentenciar antes de que el partido entrara en otra dinámica.
Un inicio de segunda parte que rompe los planes

El Eldense ajustó su estructura tras el descanso. Adelantó la línea de medios, soltó más rápido a Fidel y trató de atacar el espacio entre lateral y central, donde había detectado cierta vulnerabilidad. Esa lectura dio resultado inmediato. En una acción individual en el 50’, Fidel encaró con metros, ganó el duelo exterior y definió con precisión. El 1-1 nacía más de la lectura del Eldense que de un error local.

Pero el gol fue una anécdota en lo que sucedió después.

El Alcorcón, lejos de perder el control emocional, recuperó su plan: ataques cortos, presión tras pérdida muy agresiva y acumulación de llegadores en zona de rechace. Y entonces emergió la figura que sostendría al Eldense durante toda la segunda parte: un Ramón Vila en estado de inspiración, firmando intervenciones de portero de categoría superior.

El disparo de Aparicio, el tiro a bocajarro de Borja Martínez, la volea de Samu… todas acabaron en sus guantes. El Eldense, pese a mejorar su salida en algunos tramos, necesitaba demasiado poco para sufrir demasiado. Cada ataque del Alcorcón generaba peligro.
El tramo final: asedio, cansancio y un portero que vale puntos

Con los cambios, los dos entrenadores intentaron ajustar el desgaste evidente. Claudio buscó frescura en banda y piernas para correr en transición. El Alcorcón, en cambio, reforzó la zona de creación y los costados para cargar más centros y mantener el partido en campo rival.

Los últimos veinte minutos fueron un monólogo táctico: bloque alto alfarero, acumulación de jugadores por dentro, circulación rápida y constantes rupturas. El Eldense sobrevivía a base de repliegue intensivo y las manos milagrosas de su portero.

Hubo polémica con la amarilla a Vladys, acciones revisadas por el FVS y más de una transición del Eldense que amenazó con cambiar un resultado demasiado duro para el Alcorcón. Pero la realidad táctica era tozuda: el Eldense ya solo jugaba a no desmoronarse.

En la última jugada, incluso Ayesa tuvo que intervenir para evitar el 2-1 visitante en un contraataque aislado. Ironías del fútbol: el Alcorcón dominó en todo menos en el marcador, y en el último suspiro el punto pudo incluso escaparse.
Conclusión: un empate que explica mucho y premia poco

El Alcorcón construyó un partido sólido, con una estructura reconocible, ritmo alto, presión eficaz y una cantidad de ocasiones que en condiciones normales decantan encuentros. Pero la falta de precisión en el último toque —y un portero que firmó una actuación de las que cuentan en mayo— hicieron que los de Pablo Álvarez sumaran simplemente un punto.

El Eldense, por su parte, se marcha con un empate que sabe a botín, porque tácticamente estuvo sometido en casi todas las fases del partido. Pero su oficio, su orden defensivo y, sobre todo, la exhibición de Vila le permitieron resistir todo lo demás.

Un partido que explica por qué a veces el fútbol es tan cruel para quien hace más… y tan generoso para quien sabe aguantar cuando toca.

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