POLÍTICA

Hezbolá


Para entender el Líbano y todo lo que está pasando en Oriente Medio, hay que hablar de Hezbolá, que en árabe significa "el Partido de Dios". No es un grupo cualquiera. Es una organización que no se parece a ninguna otra: es un partido político, una red de ayuda social y un ejército privado, todo al mismo tiempo.


Nació en 1982, en medio de la guerra civil libanesa, cuando Israel invadió el sur del Líbano. En ese momento, el Estado libanés era débil, estaba roto y no podía proteger a su propia gente. Muchos chiíes del sur se sintieron solos y abandonados. Fue entonces cuando Irán decidió ayudarlos a crear un movimiento de resistencia. Así nació Hezbolá.


Con el tiempo, Hezbolá se convirtió en algo parecido a un Estado dentro del Estado. En los barrios del sur de Beirut y en las zonas chiíes del país, ellos son los que realmente mandan. Tienen hospitales, escuelas, dan ayudas económicas a las familias y reconstruyen casas cuando hay guerras. Para mucha gente humilde de esa comunidad, Hezbolá no es solo un grupo armado: es quien les da protección y servicios que el gobierno de Beirut nunca supo o pudo darles.

El Ejército libanés siempre ha sido débil y nunca ha podido desarmarlos. Tampoco ha tenido la fuerza para enfrentarse a ellos sin arriesgar una nueva guerra civil, algo que el país ya no podría soportar. Además, para una parte importante de la población, Hezbolá son los héroes que consiguieron echar a Israel del sur del Líbano en el año 2000. Esa victoria les dio un prestigio enorme que aún conservan.


Hoy, Hezbolá es el actor más poderoso del Líbano. Pero su fuerza no es solo suya: depende de Irán. Si Irán se debilitara o cayera, Hezbolá recibiría un golpe durísimo. Perdería dinero, armas y apoyo técnico. Seguiría existiendo, pero ya no sería esa fuerza todopoderosa que conocemos. Se convertiría en algo mucho más local, más pequeño y más vulnerable.


Hezbolá es tan fuerte porque el Líbano es frágil, porque tiene un apoyo real entre los chiíes y porque Irán lo ha sostenido durante décadas. Si Irán cae, Hezbolá no desaparece del todo, pero quedaría herido de muerte. Y lo que hoy es un Estado dentro del Estado, entonces sería solo una sombra de lo que fue.


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