ASTROLOGÍA

Leo y su estrategia vital: cuando mandar sale natural


Un hombre o una mujer Leo, son de esas personas que entran en un sitio y parece que cambia algo el ambiente, aunque no hagan nada especial. Hay signos que pasan más desapercibidos y otros que, sin proponérselo demasiado, llaman la atención. 

Leo suele pertenecer a estos últimos. Tienen una manera de estar, de mirar, de colocarse, que transmite seguridad o por lo menos intención de parecerla.

La estrategia de Leo en la vida no suele ser escondida ni llena de maniobras raras. No va mucho con él eso de moverse entre sombras o de andar con dobles juegos, aunque alguno también lo hará según la persona. Lo normal es que vaya más de frente. Le gusta saber a qué juega y que los demás también lo sepan. Prefiere dar la cara antes que andar susurrando por detrás.

Leo entiende pronto que en esta vida muchas veces no basta con valer, también hay que parecer que uno vale. Y eso lo maneja bastante bien. Sabe presentarse, sabe vender una idea, sabe hablar con tono convincente y hacer que otros se animen. Donde otro llega dudando, Leo suele llegar con gesto firme, aunque por dentro también tenga sus miedos como todo el mundo.

Tiene mucho de estratega en la forma de influir sobre los demás. No siempre manda ordenando. Muchas veces manda motivando. Hace sentir al grupo que van hacia algo importante, que merece la pena esforzarse, que juntos pueden conseguirlo. Tiene facilidad para levantar el ánimo cuando el ambiente está caído.

Eso sí, también piensa a lo grande. A Leo no siempre le interesan las jugadas pequeñas o los premios menores. Si se mete en algo, quiere que tenga categoría, brillo o importancia. Esto a veces le beneficia porque apunta alto, pero otras veces le perjudica por no atender cosas pequeñas que luego pasan factura.

Cuando decide un camino, insiste bastante. No es de cambiar de idea cada cinco minutos. Tiene orgullo y constancia. Si cree en algo, aguanta más que otros. El problema viene cuando se equivoca y le cuesta rectificar porque siente que ceder le resta autoridad. Ahí la estrategia se convierte en cabezonería.

En el trabajo, Leo suele funcionar bien donde puede organizar, dirigir o representar algo. Necesita sentir que su esfuerzo cuenta y que se reconoce. Si lo tienen apagado en un rincón mucho tiempo, se marchita o se pone de mal humor. No ha nacido para sentirse invisible.

En el dinero, muchas veces prefiere calidad antes que simple ahorro. Le gusta comprar algo bueno, darse cierto nivel o invitar generosamente cuando puede. Confía bastante en que ya volverá a ganar más adelante. A veces acierta y otras se pasa de optimista.

En el amor también tiene su estrategia. Sabe agradar, sabe hacer sentir especial al otro, sabe ser atento y cálido cuando está ilusionado. Le gusta gustar, qué duda cabe. Pero también necesita admiración, respeto y cierta respuesta emocional. Si da mucho y recibe frialdad, se enfría también.

A Leo se le critica a veces por ego, pero muchas veces lo que necesita no es adoración, sino sentir que se valora lo que aporta. Cuando está equilibrado puede ser generoso, protector y noble. Cuando está torcido puede volverse mandón, orgulloso o teatral.

Su fuerza estratégica está en aparecer cuando otros dudan. Cuando nadie decide, Leo decide. Cuando todos se quejan, Leo empuja. Cuando falta confianza, intenta contagiarla.

Lo que más le conviene aprender es esto: escuchar más, no tomarse todo como algo personal y entender que rectificar no empequeñece a nadie. Al contrario, engrandece.

Leo muchas veces no gana porque calcule más que nadie. Gana porque entra en escena creyendo que puede hacerlo, y esa fe, bien llevada, ya es media victoria.


Comentarios

Entradas populares de este blog

PRIEGO DE CÓRDOBA, UN RECORRIDO POR SU HISTORIA Y SU ALMA