El Tribunal Supremo confirma la sanción de 4.700 euros de la Junta Electoral Central a la ministra Isabel Rodríguez por incumplir el deber de neutralidad durante el periodo electoral
Pepe Rojas Molina
´Liberado y crítico de la realidad´
24 de octubre de 2024
Qué sorpresa, ¿verdad? Otra multa más para una ministra que parece tener serios problemas con eso de “mantener la neutralidad”. Porque claro, ¿quién necesita imparcialidad en una campaña electoral cuando se tiene todo un atril en el Consejo de Ministros? Así que el Tribunal Supremo, en su infinita paciencia, tuvo que recordarle a la ministra socialista Isabel Rodríguez que no se puede estar de un lado de la balanza mientras se es la voz de todo el gobierno.4.700 euros en multas… ¡una barbaridad! Para cualquiera de nosotros, simples mortales, esta cantidad podría descolocarnos el presupuesto anual. Pero para alguien en la cúpula del poder, donde las dietas y los extras fluyen como ríos, esa sanción es poco más que una propina en un restaurante elegante.
¿Qué son 4.700 euros comparados con el inagotable privilegio de no cerrar la boca cuando más se debería?La Junta Electoral Central, que como todos sabemos, no tiene más que tiempo para advertencias, amonestaciones y, finalmente, sanciones, parece que ya había tenido un buen par de charlas con la ministra. "Por favor, guarde neutralidad", debieron decirle. Pero Rodríguez, fiel a su estilo, hizo oídos sordos y siguió adelante como si la ley fuese solo un consejo amistoso.
Y es que parece tan natural en nuestra clase política
confundir “rueda de prensa informativa” con “mitin encubierto”.
Para Rodríguez, en plena campaña electoral, lo de informar sobre las decisiones del Consejo de Ministros era solo la primera parte del espectáculo. Lo jugoso venía después, cuando lanzaba flores a su gobierno y, cómo no, algún que otro dardo envenenado a la oposición. Al fin y al cabo, ¿qué mejor plataforma para hacer campaña que el púlpito oficial del Estado?
El Tribunal Supremo, eso sí, fue claro: no le impide a la ministra decir lo que quiera… siempre que no lo haga utilizando su cargo institucional como megáfono para la campaña. Pero vamos, que si fuera tan fácil distinguir lo que se debe decir de lo que no, seguramente no tendríamos que leer esta sentencia ahora.
Y al final, la sanción es lo de menos. Porque lo que queda en evidencia es esa vieja costumbre tan española de ignorar las advertencias hasta que la multa llega. La política, para muchos, sigue siendo ese deporte en el que el árbitro solo importa cuando te pilla en fuera de juego.
El Tribunal Supremo, eso sí, fue claro: no le impide a la ministra decir lo que quiera… siempre que no lo haga utilizando su cargo institucional como megáfono para la campaña. Pero vamos, que si fuera tan fácil distinguir lo que se debe decir de lo que no, seguramente no tendríamos que leer esta sentencia ahora.
Y al final, la sanción es lo de menos. Porque lo que queda en evidencia es esa vieja costumbre tan española de ignorar las advertencias hasta que la multa llega. La política, para muchos, sigue siendo ese deporte en el que el árbitro solo importa cuando te pilla en fuera de juego.
Y para Isabel Rodríguez, parece que la señal de "neutralidad obligatoria" se perdió en medio de tanto elogio propio y crítica ajena.
Eso sí, a 4.700 euros la lección, que seguramente ni siquiera la pagará la ministra, quién sabe si la próxima vez se lo pensará dos veces,...pero para volver a reincidir.
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