La Audiencia Provincial de Ourense impone ocho años de cárcel a una mujer que mató a un hombre al que conoció por una red social

Pepe Rojas Molina

´Liberado, crítico de la realidad

y vocero judicial´

Sábado, 9 de noviembre de 2024

En un escalofriante veredicto que destapa los rincones más oscuros de la mente humana, la Audiencia Provincial de Ourense ha dictado una condena contundente: 
ocho años de prisión para la mujer que, en agosto de 2021, acabó con la vida de un hombre al que había conocido por internet. 
¿El escenario del crimen? Su propio domicilio orensano de Cortegada. La víctima, un hombre residente en Cataluña, cayó en una trampa mortal tras aceptar la invitación de la acusada. Lo que empezó como un simple encuentro, terminó en un macabro plan con un desenlace aterrador.

La sentencia, apoyada en el veredicto del Tribunal del Jurado, narra una secuencia de hechos digna de un thriller psicológico. Tras tres días de convivencia plagados de discusiones, la mujer ejecutó su plan: le suministró a su invitado una combinación letal de hipnóticos y antidepresivos, dejándolo en un estado de inconsciencia total. En ese momento, aprovechando la vulnerabilidad de la víctima, lo asfixió con un almohadón, sin dejarle posibilidad de defenderse. La muerte fue rápida, pero el horror apenas comenzaba.

Lo que sigue es escalofriante. En un intento de borrar cualquier rastro, la condenada trasladó el cadáver al jardín de su casa, donde encendió varias hogueras. Una de ellas, alimentada con gasolina, se convirtió en la pira funeraria de su víctima. 
Fragmentó el cuerpo, lo redujo casi a cenizas, excepto algunos restos óseos y el pie izquierdo, que enterró en un lateral de la vivienda. 
El Tribunal del Jurado describió esta acción como un acto frío y calculado, llevado a cabo con total conciencia, aunque bajo el influjo de un trastorno de la personalidad.

El relato se vuelve más inquietante cuando la propia acusada confiesa su crimen. No solo reconoció haber asfixiado al hombre, sino que admitió haber incinerado y desmembrado el cadáver. Las pruebas aportadas por los forenses y los agentes de la Guardia Civil respaldaron su declaración: restos óseos, trazas de gasolina, y sustancias farmacológicas halladas en lo poco que quedó del cuerpo.
Un plan tan meticuloso como atroz, ejecutado por una mente afectada, sí, pero no exenta de responsabilidad.
A pesar de sus trastornos mentales, el jurado ha sido claro: la acusada comprendía perfectamente la gravedad de sus acciones. Esa mezcla de enfermedad mental y plena conciencia es lo que ha llevado a imponer una pena de ocho años de prisión, con medidas de internamiento durante ese mismo periodo. La sentencia, aunque brutal en sus detalles, deja abierta la posibilidad de recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Galicia. Pero una cosa está clara: el crimen de Cortegada ya está marcado en la historia negra de Ourense, un relato que mezcla manipulación, crimen premeditado y la desesperada búsqueda de la verdad en medio de las cenizas.

Otra sentencia más que vuelve a demostrar lo escalofriantemente fácil y barato que puede resultar acabar con una vida.

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