¿El derecho al aborto tiene que ser Constitucional?
Reflexión sobre el aborto y la Constitución
@pepe_rojas99
´Cyrano de la realidad´
martes, 14 de octubre de 2025
En estos días se ha abierto de nuevo el debate político sobre el aborto, a raíz de la intención del Gobierno de “blindarlo” en la Constitución. Sin embargo, conviene recordar que la Constitución Española no reconoce expresamente el derecho al aborto. Lo que sí protege, en su artículo 15, es el derecho a la vida y a la integridad física y moral de todos los seres humanos.El Tribunal Constitucional, desde su conocida sentencia de 1985, estableció que el nasciturus —el concebido no nacido— tiene protección jurídica, aunque no sea titular pleno del derecho a la vida. Esa sentencia fue clara: el legislador puede despenalizar el aborto en ciertos supuestos, pero siempre ponderando el conflicto de bienes jurídicos entre la vida del no nacido y los derechos de la mujer.
Por tanto, el aborto no es ni debe ser un “derecho fundamental” en el sentido estricto. Es un recurso extremo, una posibilidad legal reconocida bajo plazos y condiciones muy concretas, y no una opción libre desligada de toda responsabilidad moral o social.
Convertirlo ahora en un derecho constitucional absoluto, como pretende el Gobierno, me parece un exceso ideológico que rompe el equilibrio que nuestra sociedad alcanzó tras décadas de debate y evolución legal. El aborto no puede entenderse como una conquista en sí misma, sino como una respuesta excepcional ante situaciones límite, donde entran en conflicto derechos, valores y circunstancias personales difíciles de resolver.
Creo que defender la vida no significa retroceder en libertades, sino reconocer que toda libertad conlleva responsabilidad.
Y también creo que proteger a la mujer implica garantizarle apoyo, educación y acompañamiento —no empujarla a una decisión que, aunque legal, deja siempre una huella emocional y moral.
No me identifico con los extremos: ni con quienes quieren penalizar sin matices, ni con quienes reclaman un aborto libre y sin límites. Me sitúo en el punto de equilibrio donde la razón, la ética y la compasión deben encontrarse.
En definitiva, más que blindar el aborto en la Constitución, deberíamos blindar la conciencia, la responsabilidad y la dignidad humana frente a los excesos de cualquier ideología, venga del signo que venga.
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