FÁBULAS

Fábula: De zapatero a médico


Esta fábula de Esopo cuenta la historia de un zapatero que, como no le iba bien arreglando zapatos, decidió hacerse pasar por médico en otra ciudad donde nadie lo conocíaSin saber nada de medicina, empezó a vender un supuesto remedio milagroso con palabras bonitas y mucha labia. La gente le creyó, le hizo fama y empezó a ganar dinero. No triunfó por saber, sino por convencer.

Esta fábula de Esopo cuenta la historia de un zapatero que, como no le iba bien arreglando zapatos, decidió hacerse pasar por médico en otra ciudad donde nadie lo conocía.

Sin saber nada de medicina, empezó a vender un supuesto remedio milagroso con palabras bonitas y mucha labia. La gente le creyó, le hizo fama y empezó a ganar dinero. No triunfó por saber, sino por convencer.

Todo iba bien hasta que el rey se enfermó y lo mandó llamar. El rey, desconfiado, le preparó una trampa: fingió mezclar veneno con su famoso remedio y le dijo que se lo bebiera él primero. En ese momento, el zapatero se derrumbó de miedo y confesó la verdad: que no era médico, que no sabía nada y que todo su éxito se debía a que la gente se dejaba engañar fácilmente.

La fábula no solo critica al impostor, también señala a quienes confían sin pensar. El rey lo resume muy bien cuando dice, más o menos:

«¿Cómo confiáis vuestra salud a alguien en quien ni siquiera confiaríais vuestros zapatos?»

¿Qué nos quiere enseñar realmente?

Por un lado, nos avisa del peligro de aparentar lo que no somos. Tarde o temprano, la vida pone a prueba y la mentira se cae.

Pero la enseñanza más profunda es esta:

la culpa no es solo del que engaña, sino también del que se deja engañar sin criterio.

En la vida de hoy

Aunque sea una historia antigua, sigue siendo muy actual. Vemos constantemente a personas que hablan con mucha seguridad sobre temas que no dominan: salud, economía, educación, dietas, inversiones o ciencia.

En redes sociales abundan quienes prometen soluciones fáciles, curas rápidas o resultados mágicos. Tienen buena imagen, hablan bien y transmiten confianza… aunque no tengan ni idea. Y mucha gente les cree, comparte y sigue sus consejos sin cuestionar.

Lo mismo pasa en política, en publicidad y hasta en consejos de vida: mensajes simples para problemas complicados, gente que proyecta seguridad aunque no tenga respuestas reales.

La fábula nos dice algo incómodo pero verdadero:

Cuanto más valoramos la apariencia y la labia, más espacio damos al engaño.

Cuanto menos cuestionamos, más fácil es que nos engañen.

Y a veces… ni siquiera nos engañan del todo: simplemente queremos creer.


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