Reparto de puntos entre el AD. Alcorcón y la SD. Mérida. Un empate a dos que deja un sabor de boca agridulce en la afición alcorconera


Pepe Rojas Molina

´Liberado, crítico de la realidad´

3 de noviembre de 2024

El empate a dos entre el AD Alcorcón y la SD Mérida dejó una sensación agridulce en Santo Domingo. Los aficionados alfareros, acostumbrados a una entrega mayor de nuestro equipo, vimos cómo el encuentro empezó con un Alcorcón que no encontraba su lugar en el campo, mientras el Mérida, bien plantado y con una presión alta, dominaba el juego sin grandes dificultades. Esa intensidad emeritense dio frutos rápidamente, cuando Doncel, en apenas tres minutos, sacó tajada de la desconcentración defensiva de los alcorconeros para poner a su equipo dos goles arriba.

El primer gol llegó tras una falta lateral que, sin demasiada oposición, permitió a Doncel rematar solo desde la frontal, ajustando el balón al palo izquierdo de Ayesa. Sin apenas respiro para los locales, el segundo tanto cayó gracias a una jugada bien hilvanada entre Beltrán y Mazzian, que dejó pasar el balón inteligentemente para que Doncel, una vez más, lo enviara a la escuadra derecha. Con el 0-2 en el marcador y la afición comenzando a impacientarnos, los de Pablo Álvarez parecían desmoronarse, incapaces de encontrar su juego.

Sin embargo, el técnico reaccionó rápido, realizando cambios que fueron clave para modificar la dinámica del partido. La entrada de Imanol en el minuto 30 dio mayor fluidez al centro del campo, permitiendo al Alcorcón dominar los compases finales de la primera mitad y generar más oportunidades de peligro, aunque sin materializar ninguna en gol.

La segunda parte fue otra historia. El Alcorcón salió con un ímpetu renovado, y Rafa Llorente, desbordando con su velocidad, recortó distancias con un gol de calidad desde el área pequeña. El tanto enardeció al equipo y a la afición, que comenzó a creer en la remontada. Los ataques amarillos se sucedían, poniendo contra las cuerdas a un Mérida que empezó a optar por un juego más físico, rompiendo el ritmo del partido a base de faltas y pérdidas continuas de tiempo.

El empate, que parecía inminente, llegó gracias a Sergio Navarro, quien recién ingresado por el lesionado Llorente, aprovechó una asistencia lateral para batir al portero emeritense y hacer estallar Santo Domingo en una euforia desbordante. El Alcorcón se lanzó a por el tercer tanto, que acarició con un disparo de Rayco que fue magistralmente atajado por el guardameta visitante.

El final del partido fue un auténtico toma y daca, con ambos equipos lanzados a por la victoria. El Mérida incluso llegó a anotar, pero el gol fue anulado por fuera de juego, dejando el marcador final en un justo 2-2.

Pero este empate sabe a poco. El Alcorcón ha demostrado que, a pesar de los altibajos, tiene el espíritu y el juego para conseguir más, pero se lo tiene que creer y demostrarlo. Lo visto en la segunda parte refleja que el equipo tiene hambre, que no baja los brazos, y que, con la actitud adecuada, puede aspirar a todo. La afición lo sabe y lo sentimos: Santo Domingo vibró con un equipo que, pese a un inicio titubeante, nunca perdió la fe. Si mantienen esa intensidad y mejoran en consistencia, los resultados vendrán. El empate de hoy puede ser el punto de inflexión para que los amarillos empiecen a soñar más alto. El mensaje está claro: no es solo cuestión de fútbol, es una cuestión de fe y actitud.

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