La Audiencia de Oviedo condena a 20 años de prisión a una mujer que mató a golpes a su madre y convivió durante cinco días con su cadáver

Pepe Rojas Molina

´Cyrano de la realidad´

 10 de diciembre de 2024

La cruda realidad detrás de un asesinato familiar en Oviedo
No es un caso más. Es una tragedia desgarradora que nos sitúa frente a lo más oscuro del ser humano: una mujer que, cegada por la violencia, termina con la vida de su madre de 82 años, conviviendo con su cadáver durante cinco largos días. La Audiencia Provincial de Oviedo ha dictado sentencia: 20 años de prisión por asesinato con ensañamiento. Un final doloroso para una historia que ya apuntaba al abismo desde hace tiempo.

Los detalles del crimen son escalofriantes. Según recoge la sentencia, la relación entre la acusada y su madre se fue deteriorando tras la muerte del padre en julio de 2021. Las discusiones y los insultos se habían convertido en algo habitual. El 10 de septiembre de 2023, la situación llegó a un punto irreversible. Durante una discusión en el salón, la hija arremetió brutalmente contra su madre, utilizando un objeto contundente, golpeándola sin piedad hasta el punto de morderla cuando ya estaba indefensa en el suelo. El golpe final fue el más cruel: dejarla agonizando, arrastrarla al dormitorio, cubrirla con mantas y convivir con el horror, mientras el cadáver se descomponía.

Este no es solo un crimen violento. Es un grito de desesperación, de enfermedad. La acusada fue diagnosticada con un trastorno mixto de personalidad, un factor que se tuvo en cuenta como atenuante en la sentencia. Pese a su estado mental, el tribunal no tuvo dudas de que la mujer actuó con plena consciencia de la indefensión de su madre, quien, debido a su edad y condición física, no tuvo ninguna posibilidad de oponer resistencia.

El Ministerio Fiscal y la defensa lograron un acuerdo a través del reconocimiento de los hechos por parte de la acusada, lo que evitó un juicio más largo. Sin embargo, este acuerdo no oculta el impacto emocional que este caso ha dejado en la familia, en especial en los siete hermanos de la fallecida, quienes recibirán una indemnización para cubrir los gastos del sepelio.

Pero la historia no termina aquí. La sentencia aún no es firme, y se ha abierto la posibilidad de recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias. Mientras tanto, la hija sigue en prisión provisional, con una lesión medular tras un intento de suicidio al arrojarse por la ventana cuando llegaron los agentes. Un final casi trágico para una mujer que ya había tocado fondo mucho antes.

En este tipo de casos, no hay ganadores. Solo quedan los restos de una familia rota, un crimen que marca para siempre la historia de una ciudad tranquila como Oviedo, y la reflexión sobre los demonios internos que pueden desatar lo peor de nosotros mismos.

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