La noche que devastó Aldea del Fresno, zona cero de la DANA en Madrid: "Fue como una ola y arrastró todo

Pepe Rojas Molina

´Cyrano de la realidad´

martes, 10 de diciembre de 2024


La noche del 3 de septiembre de 2023 quedará marcada para siempre en la memoria de los habitantes de Aldea del Fresno, cuando la DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) transformó el suroeste de Madrid en un escenario de devastación. Era domingo, y cuando muchos pensaban que el temporal se había calmado, comenzó una pesadilla inesperada que en pocas horas desataría el caos. El río Alberche y el Arroyo Grande se desbordaron, arrasando con todo a su paso: carreteras, viviendas, negocios y puentes que conectaban a la localidad con el exterior.

El golpe fue rápido y feroz. "Vino como una ola, arrastrando todo lo que venía por delante", recuerda un concejal del Ayuntamiento, aún conmocionado. El agua, imparable, devoró los puentes que conectaban Aldea del Fresno, dejándolo prácticamente incomunicado. Un pequeño pueblo de poco más de 3.000 habitantes, donde el silencio y la calma suelen ser la norma, se convirtió de un momento a otro en una zona catastrófica.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, llegó al lugar horas después, para evaluar los daños y anunciar su intención de solicitar la declaración de zona catastrófica. A su espalda, un puente partido en dos, un símbolo tangible de la fuerza desmesurada de la naturaleza. Pero la verdadera tragedia humana venía con los relatos de supervivencia y pérdida. En medio de la riada, un vehículo familiar fue arrastrado por las aguas embravecidas del Arroyo Grande. Una madre y su hija adolescente lograron salvarse, pero su esposo y padre seguía desaparecido. El pequeño Izan, de solo 10 años, fue encontrado encaramado a un árbol, aferrándose a la vida, mientras el caos rugía a su alrededor.

Aldea del Fresno es conocida por su tranquilidad y su cercanía al Safari Madrid. Pero esa madrugada, el municipio fue testigo de un diluvio bíblico. "Nunca había visto nada así", decía otro vecino, recordando la gran inundación de 1989, aunque aquella había sido lenta y progresiva, mientras que esta tormenta cayó como una avalancha repentina.



Los militares del Ejército de Tierra no tardaron en desplegarse en el lugar, montando un puente temporal en un intento por restablecer las conexiones. El clamor de los vecinos era unánime: "Necesitamos ayuda". La DANA no solo se llevó infraestructuras, también golpeó la moral de un pueblo que ahora se encuentra en la "zona cero" del temporal.

Los expertos ambientales, como Ángel Febrero, observaban con indignación cómo las autoridades habían descuidado el mantenimiento de los cauces de los ríos. "No es solo la tormenta, es la falta de previsión", lamentaba, señalando el mal drenaje del agua en los puentes y vertientes. El efecto balsa de las lluvias fue lo que terminó colapsando las defensas naturales del pueblo.

La noche que devastó Aldea del Fresno fue más que una tormenta: fue una llamada de atención sobre cómo fenómenos climáticos extremos están afectando a comunidades que, hasta ahora, creían estar a salvo. La DANA dejó a Aldea del Fresno aislada, sí, pero también expuso la vulnerabilidad de muchas zonas frente a un clima que se vuelve cada vez más impredecible.

El 29 de octubre de 2024, otra fatídica riada dejó la tragedia en la comunidad valenciana son más de doscientos fallecidos e incontables pérdidas materiales. Aquí también fallaron quienes nos gobiernan.


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